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Manolo Ojeda

Cartas a Gregorio

Manolo Ojeda

Zona industrial y residencial Parque de Todoque

Querido amigo; como supongo que sabrás, un arquitecto que tenía su estudio en La Palma, ha manifestado que quiere recuperar su casa y lugar de trabajo, así como todos los edificios y fincas de Todoque.

Es curioso, Gregorio, pero, a diferencia de cuando el agua inunda un terreno y un huracán o tsunami se lleva por delante las edificaciones de toda la ciudad y los propietarios siguen manteniendo esas propiedades, cuando un rio de lava cubre todas tus tierras, el Estado se queda con ellas…

La erupción del volcán de La Palma permite que el Estado se conceda a sí mismo cientos de millones de euros para reconstruir la isla. Es decir, para la recuperación de todos los servicios que, como institución pública, tiene la obligación de preservar.

Lo que no parece justo es que a las personas que ahora ven sus casas, negocios y fincas sepultadas bajo el magma del volcán, pretendan compensarlas con una ridícula cantidad de dinero que apenas cubre el 10% de las propiedades que, además, quieren desposeerles.

También cuenta con el dinero de la UE, que ya ha prometido 15 millones para contribuir a la recuperación de una isla que consideran Zona Protegida de la Biosfera.

Y es que el ejercicio de la política se ha convertido hoy en una forma legal de atracar hasta saquear las arcas públicas del estado.

El colmo de la hipocresía es que quieran justificar este asalto bajo el paraguas de la solidaridad, una solidaridad que solo cuenta para la tierra y no para las personas que las poseen y trabajan, que ahora se quedarán sin nada.

Hay quien opina que la culpa la tienen los palmeros por haber construido sus casas en un volcán. Piensan, tal vez, que las islas son como los champiñones o como los nenúfares que crecen en el agua.

Los palmeros, como todos los habitantes de Canarias, los de Azores o Madeira y demás zonas volcánicas, estamos acostumbrados a reconstruir secuencialmente nuestro hábitat, y en la toponimia de Canarias contamos con el término “Sorriba”, que es nuestra forma de decir cómo se debe acondicionar un terreno para el cultivo, así que, desde tiempos inmemoriales, sabemos crear un suelo fértil sobre la lava volcánica.

Según Marisa Tejedor, presidenta del Consejo Científico del Programa MaB (Man and Biosphere), el tiempo que se necesita para la recuperación de los terrenos cubiertos por la lava podría ser de un año, justo lo necesario para preparar la sorriba de los terrenos afectados con las tierras de otros lugares de la isla.

El dinero público debe servir también para que los palmeros recuperen sus terrenos y casas hasta convertirlas en un lugar de privilegio que se llamara: “Zona industrial y residencial Parque de Todoque”, y no para que los ayuntamientos se hagan con más suelo público que manipular. Porque, desgracias como esta, solo sirven para inflar el presupuesto público de gastos.

Los palmeros merecen que alguien luche por ellos con la fuerza de un volcán, para que no les roben sus tierras. De no conseguirlo, sería preferible que el noble volcán del Teide dejara caer una gruesa colada de lava sobre el Parlamento de Canarias, para que allí no vuelva a crecer la mala hierba.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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