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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Ángel Tristán Pimienta

Apuntes

Ángel Tristán Pimienta

Periodista

Los presupuestos de la tragedia

Igual que el dicho de que los árboles no nos dejan ver el bosque, ahora a muchos la ceniza y la lava del volcán, y los contagios y las muertes por la covid no les deja ver la realidad que tenemos frente a las narices.

Es la suma de dos catástrofes históricas: el coronavirus ha dejado en toda España, hasta ahora, quién sabe lo que pasará de aquí a unos meses, 5 millones de casos y 87.000 muertos; y en Canarias, casi 100.000 contagios y mil muertos a fecha de ayer sábado. A estos episodios, y a efectos del esfuerzo económico ‘extra’ que hay que hacer es preciso contabilizar otro fenómeno: el de la masiva llegada de pateras y cayucos desde la costa africana, con miles de inmigrantes ‘irregulares’ que huyen de la persecución, religiosa, la más cruel, o política, también salvaje, la miseria y la falta de horizontes.

Por supuesto que la rotonda de Santa Brígida es importante, pero hay que tener en cuenta las proporciones. Tantísimas veces, lo vemos en muchos municipios, una rotonda puede ser sustituida por un balde de pintura y un pito, para un guardia que dirija el tráfico y de camino haga músculo.

Los presupuestos para 2022 serán aproximativos; al menos para el Archipiélago. No pueden figurar ya todas las necesidades porque aún la covid no está oficialmente extinguida y el volcán, llámese como se llame, cada día da una sorpresa en su imparable escalada trágica. Y encima destacados técnicos coinciden en afirmar que la cosa va para muy largo. O no. La verdad es que nunca se sabe, aunque se suponga.

Poner el grito en el cielo, o mejor, en las nubes, sean de calima, de ceniza o de las que llueven, con frecuencia conduce a la melancolía…o al ridículo con efecto retroactivo. Rodeados de catástrofes – la migración, la quiebra de Thomas Cook, el importante touroperador británico, los últimos devastadores incendios, la COVID19, ahora el nuevo volcán de Cumbre Vieja…- el gobierno regional, y el nacional, tienen una prioridad: medidas de emergencia. Para habilitar ‘recursos’ de alojamiento, manutención, vigilancia, educación, integración…de los menores no acompañados, y también la acogida de los adultos hasta que se resuelve su situación; y para actuar con eficiencia en la ‘guerra contra el enemigo invisible’, el ‘coronavirus’, que ha requerido, y sigue requiriendo, partidas económicas extra. Y afrontar la catástrofe volcánica en La Palma, preparando un plan de futuro a la vez que se hace inventario del desastre, lo que no es fácil.

Todavía hay seísmos, y fuertes, de entre 4 y 5 grados Richter, que siembran el desconcierto y el miedo en la población. Las lenguas de lava se bifurcan según la orografía y es imposible hacer más de lo que se hace por prescripción facultativa de los expertos. Como la velocidad de las ‘coladas’ es lenta, se puede proceder al desalojo, de momento, con tiempo suficiente. “Menos mal que no ha habido muertos”, comentaba junto a mí el viernes una pasajera de la línea 303 de Global, el Hoyo-Santa Brígida. “En cuanto escampe un poco y no haya peligro – añadía-voy a ir porque no me quiero morir sin ver un volcán en erupción”.

A falta de otro material ‘explosivo’ la oposición, sea la política o la social, porque la ideología se está convirtiendo en una especie de integrismo religioso, aquella ‘fe de carbonero’ de poco pensar, que se decía antes, con sus profetas, sus predicadores, sus beatos y sus conversos – estos son sin duda los más peligrosos- está mordiendo el primer hueso que encuentra, aunque sea virtual. Algún nacionalista hay que ha hablado de que el gobierno nacional le da a Canarias “un trato colonial” porque, asegura, ni respeta el REF ni acorta la diferencia con otras regiones ni nada de nada.

En estos momentos, y en todos, esto es una tontería populista y una muestra de peligrosa inmadurez y frivolidad. ¿También sería colonialismo el trato a Extremadura, Galicia, Asturias, la España vaciada de Aragón y de Castilla, o de una Andalucía que no repunta…? No hay que confundir el colonialismo con la frustración, cierta o infundada.

La política es una actividad muy compleja, que a la vez de tener en cuenta la realidad tiene que estudiar – con aprovechamiento- el futuro a medio y largo plazo. Pero parece haber una ceguera solo comparable a la universitaria consistente en el ensimismamiento alrededor de la cuestión culmen de la endogamia: ¿y de lo mío qué? Sin atender a más razones. Decía Stalislaw Jerzy que “cuando el agua te llegue al cuello no te preocupes si no es potable”.

Los problemas complejos, y más si están en movimiento y creando desastrosas sinergias, no se resuelven con los métodos de siempre ni con soluciones simples, casi siempre algo más allá: simplistas.

En Canarias, ahora mismo, lo urgente coincide con lo importante, y no hay nada más importante que controlar con tino y medios el final de la pandemia y resolver los problemas de las personas que en la Palma lo han perdido todo. El Gobierno tiene la principal obligación, política y moral, de ayudarles eficazmente en la transición a la nueva etapa de su vida y devolverles la esperanza. Túneles, viaductos, circunvalaciones de lujo, juegos urbanísticos de nuevos ricos…pueden esperar.

Estos presupuestos son extraordinarios por ser especiales y únicos, y su análisis y crítica deben situarse en esta esfera y no en las habituales elucubraciones de ‘dale que te pego’. “El análisis concreto de la realidad concreta en el momento concreto’, que decía Marta Hanecker tiene un buen ejemplo en este momento que nos ha tocado vivir. Además, la opinión definitiva no puede dejar de lado los fondos europeos Next Generation. El dinero, aunque tenga distintas procedencias, siempre suma.

Si aún no se han dado cuenta, lo que quiere la gente es seriedad, rigor, tener casa nueva en Los Llanos, recuperar sus fincas y salir del pozo, o del hospital.

Los show fuera de lugar y el histrionismo tienen efecto boomerang. Déjenlos para VOX.

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