Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fernando Canellada

Azul atlántico

Fernando Canellada

Periodista

Oviedo con La Palma

Trabajando por el bien común es posible salir de las situaciones más difíciles». El rey Felipe lanzó un mensaje de afecto, solidaridad y esperanza para los damnificados por el volcán de La Palma en su discurso de entrega de los Premios Princesa de Asturias.

La distinguida ceremonia de Oviedo que laureaba a los creadores de la vacuna de la covid tras años de pandemia y después de salvar a millones de vidas, se desdobló en una voz en ayuda a la Isla de La Palma.

Canarias y Asturias estuvieron ayer unidas con un vínculo especial de valores y principios que engrandecen a esta sociedad que llamamos España, patria de escasa resonancia en el teatro Campoamor.

Los pasajeros de Binter que volaron ayer en dos horas y media de Gran Canaria al Principado se encontraron en el aeropuerto de Asturias con personal que esperaba en la terminal con carteles en los que, lejos de los reclamos turísticos insulares, figuraban leyendas como ‘Astrazeneca’. Toda una declaración en un señalado día de Oviedo que apuntaba a uno de los grandes hitos de la investigación moderna.

A diferencia de la covid, el volcán de La Palma vomita fuego y destrucción sin posibilidad de vacuna. El cocinero José Andrés, galardón de la Concordia, que días atrás cocinaba en Los Llanos de Aridane y hoy dona su premio a los palmeros, colocó el nombre de La Palma en el Teatro Campoamor y en el corazón de todos. Ejemplar su mesa y admirable su musa. Felipe VI se encargó de fijar el mensaje de esperanza para proclamar con solemnidad que los españoles no se olvidarán de los residentes en La Palma una vez que la erupción se convierta en un hito geológico para el estudio.

El mismo Rey ha convocado la próxima edición de los premios Princesa y en ese mensaje de esperanza que los mueve desde su fundación hasta hoy hay espacio para que siga vivo el desastre de la Isla bonita.

Compartir el artículo

stats