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Luis M. Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

En nombre de la partitocracia

No seré yo quien diga que Pedro Sánchez y Pablo Casado son lo mismo, pero se parecen. Al menos, ambos transitan por caminos paralelos que al final tuercen para confluir. Era cuestión de tiempo que se repartieran las instituciones con el fin supuestamente de desbloquearlas nombrando a perfiles políticos afines. Pronto le llegará el turno al Consejo General del Poder Judicial, donde el Partido Popular ha jugado a hacer creer que no cediendo en el reparto del pastel se guía por principios distintos a los que hasta ahora socialistas y populares han seguido para poder injerir en la independencia de los jueces como no ocurre en ningún otro lugar de la Europa de nuestro entorno. Allí son los propios magistrados los que mayoritariamente eligen a sus representantes.

No vamos a engañarnos, el pasteleo existe desde que la política responde exclusivamente a los imperativos de la partitocracia. Lo que asombra es que el pasteleo cuente con tantos partidarios fuera de lo que son los partidos políticos. Una prueba de ello es el alborozo con que se ha celebrado el acercamiento de Casado a Sánchez cuando por fin han decidido empezar a repartirse la tarta. La cúpula judicial, en cambio, ya ha expresado su perplejidad con la elección de los cuatro miembros del Constitucional que significa, según ella, una afrenta al Supremo, cuyas sentencias, además, podrán ser corregidas a partir de ahora por magistrados del Tribunal Superior de Justicia y de la Audiencia Nacional.

Pero el entusiasmo de los seguidistas de la repartición del botín que, en teoría, no pertenecen a ninguna secta concreta, es lo que me llama la atención. Los que se escandalizan por la judicialización de la política suelen ser, también, aquellos a los que aparentemente no les preocupa la politización de la justicia. Es curioso. Todo proviene de la tesis extendida y peligrosa de que democracia es exclusivamente lo que surge del mandato de la urna, por encima del equilibrio entre poderes y hasta del imperio de la ley.

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