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José A. Luján

Piedra lunar

José A. Luján

Lugar pequeño, grandes proyectos

A raíz de la crisis económica de 2008, cuando el tren de la sociedad del bienestar empezó a frenar su marcha dislocada, comenzaron a aflorar zonas alternativas para los excedentes de población laboral de las ciudades y polos industriales. El ámbito rural volvió a tener cierto predicamento. Y cuando los habitantes de la segunda generación llegaron a los pueblos de sus padres, se encontraron con casas deshabitadas y mermadas en recursos materiales. Pronto se acogieron al concepto la «España vaciada». Hasta estos lugares se mudaron algunos escritores y artistas sobrados de espíritu bucólico, y lo anunciaron a bombo y platillo en tertulias mañaneras que cruzaron la geografía patria. El entusiasmo fue tal que hizo renacer en nuestra memoria la expresión romántica «desprecio de corte y alabanza de aldea» que no deja de ser una carcundia o vuelta al mundo decimonónico y, por tanto, mil pasos atrás.

Ante el vuelco que en la última década ha dado el devenir histórico, políticos de pequeños municipios, tanto del interior castellano-mesetario, como gallegos y de la cornisa cántabra crearon su propia retórica y empezaron a manejar el concepto «fijar la población». Nuestra isla, con atractivas y flamantes cumbres, no escapó a la nueva retórica. Las distancias cortas facilitan el acceso al trabajo diario en esos ámbitos, pero también el retorno en la misma jornada. Y nosotros nos preguntamos ¿cuál es el pegamento para atar a los habitantes a un lugar? La expresión es tan débil que no resiste un mínimo desarrollo argumentativo, porque cada cual elige el lugar donde residir. Un concepto de estas características tiene que ir acompañado de ideas y proyectos. Y cuando un político abre la boca para formular alguna propuesta novedosa ha de estar seguro de lo que dice para que no parezca un brindis al sol. La declaración de las Montañas Sagradas (MSGC) como patrimonio mundial, parecía una esperanza para los pueblos de la cumbre isleña. Sin embargo, después de dos años, la magnitud de la calificación no se percibe por ningún punto cardinal y los intentos programáticos se mantienen estériles, No hay nada nuevo y tampoco se han alineado las expresiones tradicionales para ofertarlas con solidez a la población. Toda la narrativa creada en torno a Risco Caído parece una entelequia.

Montañas Sagradas y Reserva de la Biosfera son dos motores que están llamados a funcionar como un reactor de sinergias, aun ahora en el contexto de la amenaza sanitaria que parece no acabarse. Habría que elaborar un «Libro Blanco» o «Plan de Cumbres» que recoja un modelo de desarrollo para la Gran Canaria vaciada que incluya, con la metodología DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), materias o epígrafes como la fortaleza del mundo rural, la despoblación, la sanidad, la agricultura, la definición de puestos de trabajo, el aprovechamiento cinegético, la creación literaria; la restauración, el uso de los productos generados por los pinares, los recursos hidrológicos, la formación profesional, la repoblación forestal, el consejo municipal de patrimonio histórico-cultural.

Todo ello estaría en el marco de un clima de fomento de la participación ciudadana que habría que estimular dado el déficit de compromiso que suele ser propio de los ámbitos rurales. No obstante lo señalado, existen evidencias ya formalizadas en el seno de estos pueblos que funcionan, pero que habría que alinear en el calendario de eventos y su configuración como proyectos, con las consiguientes dotaciones económicas de las instituciones supramunicipales, contempladas de manera estructural.

Un prontuario al respecto, configurado como temas transversales, podría ser el siguiente:1) Fiestas del almendro (Tejeda-febrero); 2) Fiesta de San Matías, patrón de los pinares de Gran Canaria (Artenara-febrero); 3) Fiesta de la poesía sobre el paisaje, concurso Faro de los alisios 4) Fiesta de la alfarería (Artenara-mayo); 5) Jornada de patrimonio municipal 6) Fiesta de las Montañas Sagradas de Gran Canaria (Artenara-julio); 7) Concierto «Una noche en Artenara» (agosto); 8) Homenaje folklórico a la patrona la Virgen de La Cuevita (agosto); 9) Homenaje del ciclismo grancanario a su patrona (Artenara-agosto); 10) Fiesta de los pastores (Tejeda- septiembre); 11) Fiesta de La Tralla-roca excavada (Artenara-octubre); 12) Feria de las tradiciones (Artenara-octubre); 13) Reunión asnal (Tejeda-Ayacata, septiembre).

En este contexto, hay que tener en cuenta el marco económico del entorno, sin llegar a idealizar los espacios rurales ante el evidente desarraigo de las tradiciones y la precariedad laboral del sector primario.

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