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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Violencia machista: una lección a Vox

Una democracia por muy democracia que sea no se puede permitir que un grupo parlamentario se oponga a la aprobación de una declaración institucional a favor de la eliminación de la violencia machista. Como se pueden imaginar, el partido de la machada no es otro que Vox, cuyo ultraderechismo se aprovecha de las oportunidades que le ofrece un régimen de libertades constitucionales para boicotearlo desde dentro.

Tardan el PSOE y Unidas Podemos en proponer una reforma legislativa que acabe con este tipo de vergüenzas. Santiago Abascal y compañía piensan que la violencia machista es un chiringuito más de los comunistas para obtener subvenciones públicas. Hacen abstracción total de las muertes que se suceden a lo largo y ancho de la geografía nacional, asesinatos de menores incluidos, y dan sermones sobre lo superfluo y molesto que resulta el feminismo para las relaciones sociales. No ha podido tomar Vox la misma decisión con la renovación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, secundado por todas las fuerzas políticas del arco parlamentario excepto los fascistas, que consideran inexistente este tipo de agresiones. Sin la solemne declaración, pero con el consuelo de una alianza modélica contra las muertes machistas.

En la vida política nacional hay horrores y motivos más que suficientes para la estupefacción, pero ayer fue un día especial donde todas las fuerzas políticas demócratas alzaron su apoyo frente a una lacra descomunal. Fue el primer objetivo: la altura de miras frente a la anécdota y los laboratorios de acuerdos que aumentan el abismo entre la sociedad y los partidos. El segundo: aislar felizmente a una formación política que utiliza los órganos cruciales del Estado de Derecho para bombardear la libertad, como ha sucedido con la declaración que tenía que haber sido leída hoy por la presidenta Batet, o con su estrategia de presentar recurso tras recurso ante el Tribunal Constitucional. Los populares, por fortuna, se han desmarcado de los negacionistas de la violencia machista, que ya es negarse.

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