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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Desirée González Concepción

«La primera vez»

Un accidente de un familiar cercano hizo que las dos ruedas se convirtieran en un transporte non grato para mi familia. Siempre quise probar ese mundo del motor pero el miedo heredado era más poderoso que mis ansias de aventura. Hace unos días monté en moto por primera vez. Un amigo con templanza y firmeza me incitó a probar. Una pequeña vuelta al barrio me devolvió la confianza perdida años atrás. Muchas sensaciones recorrieron mi mente y mi cuerpo en tan solo cinco minutos: miedo, desconcierto, sudor frío, y algo más tarde…alegría, libertad, incluso éxito. Desde luego, ante algo novedoso se activan todos nuestros sentidos al máximo y estar presente se convierte en algo imprescindible. Así, recordaremos como si fuera ayer nuestro primer amor, el nacimiento de nuestros hijos, nuestro primer trabajo,…

«La vida es lo que sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes» ( John Lennon)

Enredados en nuestros pensamientos, nos perdemos miles, millones de primeras veces. Necesitamos tirarnos en paracaídas, practicar Kitesurf o viajar a Tailandia para recuperar ese estado de presencia. Estaremos de acuerdo que ante esas circunstancias excepcionales, los minutos se eternizan, los días son inacabables. Sin embargo, en nuestro día a día nos quejamos de la rutina, del fastidio de vivir un día igual que el anterior. Mientras, la vida pasa y desperdiciamos infinidad de oportunidades para gozar con inocencia de nuestras actividades cotidianas: desde un nuevo día de trabajo, que, a buen seguro, es distinto del anterior, una receta nueva o antigua pero saboreada de manera diferente… hasta una nueva relación de pareja que podría ser vivida como si fuese la primera. El pasado ya no existe, el futuro no sabemos si llegará, solo nos queda aprender a vivir el presente con sabiduría y a la vez ingenuidad.

El escritor y divulgador alemán, Eckart Tolle, en su famoso libro «El poder del ahora» lo explica perfectamente: «la incomodidad, la ansiedad, el estrés y la preocupación- todas las formas del miedo-son causadas por exceso de futuro y demasiada poca presencia». Proliferan las terapias alternativas para intentar centrarnos; muchas buscan un objetivo común: enseñarnos a permanecer en el aquí y el ahora. El Mindfulness, término introducido por Jon Kabat Zinn, pretende llevarnos a un estado de conciencia donde poder disfrutar con plenitud de cada experiencia, con aceptación y sin juzgar lo que nos acontece. Esta atención plena nos dirige a observar las sensaciones de nuestro cuerpo, ya que el cuerpo siempre vive en el presente. Sin embargo, la mayor parte del tiempo estamos aturullados en nuestra mente, nos creemos nuestros pensamientos, muchas veces inútiles y recurrentes, generando entonces emociones dañinas y tóxicas. Como consecuencia, prejuzgamos el nuevo día, una nueva persona, una nueva actividad… no nos dejamos sorprender… hemos perdido la capacidad de curiosear con esos ojos de niño. Nos cuesta deshacernos de esas pesadas mochilas que nos impiden iniciar el nuevo día con una actitud ligera, entendiendo que es el único que tenemos y debemos disfrutarlo como si fuera el primero y el último de nuestras vidas. Solo desde esta perspectiva, estaremos abiertos a fluir, abiertos a soltar los escudos y simplemente sentir. No cabe duda de que nos han enseñado a «hacer», nos han enseñado a pensar, pero nadie nos ha enseñado a sentir…

Por mi parte, si vuelvo a subir en moto, me deleitaré con el viento acariciando mi cara, el aire fresco entrando por mi nariz, el ruido de ese motor que tanto he echado de menos, la sensación increíble de mirar alrededor y percibir que todo va rápido y lento al mismo tiempo… Realmente disfrutaré del momento con ilusión y, sobre todo, con mente de principiante… como si fuera la primera vez.

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