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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Matías Vallés

Al azar

Matías Vallés

El rey, portavoz del Gobierno

Supongamos que en la pasada Nochebuena se hubieran programado simultáneamente dos mensajes navideños de Felipe VI y Juan Carlos I, ¿cuál hubiera escuchado usted? No se preocupe, coincide con la mayoría de ciudadanos. Con la particularidad de que ya han transcurrido siete años desde la abdicación, con lo cual debería haberse extinguido el atractivo residual del Emérito. El único mensaje finalmente emitido no cautivó a la audiencia, porque ya no funcionó el señuelo de que contuviera una referencia mínima a la conducta paterna. Más extraño resulta que el Rey tampoco hablara demasiado de sí mismo, de su labor a lo largo de 2021 ni de sus consideraciones sobre la representación que ostenta. Cuando se refiere a la monarquía, no se expresa como su protagonista sino como un catedrático de Derecho Constitucional, posible inductor de esta fase del discurso. Sorprendió sobre todo que Felipe VI se comportara como un animoso portavoz del Gobierno. La supervisión de toda palabra regia a cargo del Ejecutivo no se extiende a la necesidad de que el Jefe de Estado repita casi textualmente las palabras de su primer ministro. Era inevitable detectar ecos de Pedro Sánchez en la valoración voluntariosa de que los actuales enfermos de la covid asumen menor gravedad que los contagios del año pasado. Un paso más allá del respeto debido a un Gobierno salido de las urnas, Felipe VI parece consciente de que no solo el abandono del PSOE lo lesionaría de gravedad, sino que cualquier matización de la postura socialista arruinaría su continuidad. El monarca no se siente demasiado a gusto con sus apoyos inevitables a la derecha, lo cual acentúa su debilidad a falta de decidir si le gusta su trabajo. En un mensaje navideño sin una sola frase que no se hubiera repetido en una docena de ocasiones anteriores, el Rey no se interpreta a sí mismo como un fruto de la transición sino como un personaje en transición, acuciado por la urgencia de apurar el cáliz lo antes posible para delegar en su sucesora.

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