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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Desirée González Concepción

«Otra realidad es posible»

Nunca antes había estado rodeada de tanta gente positiva. A lo largo de estas últimas semanas se han disparado la venta y los precios de los test de antígenos Covid. Test caseros y muy caros que deciden si estamos aptos o no para relacionarnos con los otros. Los positivos se han multiplicado exponencialmente, como consecuencia, la mayor parte de nosotros hemos tenido algún contacto directo y hemos decidido auto confinarnos para evitar la propagación del virus. En el olvido quedaron aquellas llamadas de rastreadores para informarnos del contacto y citarnos para la obligatoria PCR. Ahora se nos exige un ejercicio de responsabilidad para frenar los contagios.

Cada sistema inmunitario reacciona frente al virus de manera diferente por lo que la capacidad de enfermar o ser asintomáticos depende de cada individuo en cuestión. Aún estando vacunados la formación de anticuerpos es diferente en cada persona. Ante tal incertidumbre, el test de moda nos proporciona libertad de movimiento al menos durante unos días. Parece que mostrando nuestro negativo marcado en la barrita de control nos presentamos como ciudadanos ejemplares ante cualquier tipo de reunión.

Funcionando la industria farmacéutica «a toda máquina» se me ocurre que podrían sacar al mercado otro tipo de test. Comentan que ahora el Ómicron, en general, pasa en pocos días y no deja apenas secuelas. Otros tipos de «virus» son algo más agresivos y a buen seguro dejan una mayor huella en los otros y en nosotros mismos. Hablo de sentimientos como el victimismo, la ira, la apatía, el egoísmo, la impaciencia…Resultaría genial testarnos antes de salir de casa y si observamos que se disparan las dos barritas, encerrarnos unos días hasta que se vayan disipando los síntomas. En la soledad de nuestro hogar, es posible que podamos prevenir extender tales males entre la sociedad. La mala noticia es que en estos casos la solución no está en la pastillita blanca, el Paracetamol, tampoco desaparecen tales afecciones en una sola semana.

«Matrix es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad» ( Morfeo)

Si me remito a la peli Matrix, es posible que nos de alguna pista sobre la pastilla a elegir para salir de este mundo virulento en el que vivimos inmersos. Si de verdad queremos escapar de esta vorágine de ignorancia y ficción, no nos queda más remedio que arriesgarnos y tomar la pastilla roja. Con ella, descubriremos una realidad paralela que al principio nos disgustará, nos convulsionará, nos sacudirá con fuerza hasta que logremos vomitar la pastilla azul. Aquella que nos ha mantenido atrapados durante tanto tiempo, sumidos en ese vacío existencial, ese vacío que nada ni nadie parece colmar.

«Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas» (Mario Benedetti)

Pues sí, la pastilla roja nos incitará a cuestionarnos si nuestro mundo es real, si de verdad queremos seguir formando parte del decorado o por el contrario nos gustaría ser protagonistas de nuestra propia película. Si deseamos continuar dormidos o pretendemos despertar de este largo letargo. Si intentamos quedarnos flotando en la superficie o estamos dispuestos a aventurarnos en ese viaje hacia nuestro interior. En este camino trascendental, toca relativizar y verificar que, poco a poco, vamos superando los test más significativos. Como decía Amado Nervo: la sabiduría consiste, muchas veces, en cambiar una cosa por la otra. Ojalá pronto sigamos su consejo y empiecen a sonar a nuestro alrededor voces que anuncien otro tipo de «positivos».

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