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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Garzón y el ‘pollabobismo’

Tras el momento de esplendor y fijación de los canarismos como consecuencia del desgraciado volcán palmero, el individuo Antona -famoso por su reflejo en calzoncillos en una foto que puso en twitter- nos lanza de nuevo al estrellato con un insulto al ministro Garzón: pollaboba.

El senador por el PP lleva la caracterología insular a la metrópoli con un canarismo usado para llamar imbécil o cretino a alguien, en este caso al titular de consumo, que declaró a The Guardian lo que piensa todo el mundo: que la carne de un cochino en campo abierto es más sabrosa que la del ejemplar de una macrogranja. Otra cosa es la política y su tacticismo. Pero en cuanto al pollabobismo del miembro del ala agitprop del Ejecutivo de Sánchez, totalmente de acuerdo con Asier Antona y el potencial del comunista para hablar y hacer que suba de inmediato el precio del pan. Garzón no parlotea en su condición de granjero criador de gallinas ponedoras de jaula, ni tampoco como un personaje de Ratatouille que degusta la maravillosa verdura del día. No, está en el delicado alambre del consumo, que no la agricultura. Y como consecuencia de ello cualquier cosa que diga tendrá repercusiones, sean buenas o malas. Su pollabobismo está en creer que él puede decir lo que le venga al magín, aunque sea una verdad lacerante, y luego sentirse dañado al ver la pelotera que se ha montado en torno a sus palabras. Sabemos que la UE trabaja para eliminar estos campos de concentración de animales nada beneficiosos para el medioambiente y muy perjudiciales para el prestigio y la competitividad gastronómica del agro nacional. Pero dicho esto, la competencia más bien sensible que lleva Garzón en su cartera ministerial no puede estar sujeta, ni mucho menos, a una locuacidad adolescente que va soltando bombas por donde pasa. Que conste que comparto su repudio contra el entrecot inyectado, el huevo frito con yema amarilla desvaída o el pollo de corral que no es de corral. Pero ello no quita que uno piense en el pollaboba: un ministro flojo que no digiere bien su flojera crónica.

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