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Observatorio

Las buenas amistades cuidan del cerebro

Las buenas amistades cuidan del cerebro La Provincia

Tener amistades es un gran regalo de la vida. Las amistades son capaces de hacer auténticos milagros en nuestro estado cuando tenemos un mal día y nos escuchan, nos acompañan al médico o nos prestan algo de dinero cuando nos quedamos cortos a fin de mes. Una de las frases célebres del filósofo griego Epicuro (341 a. C.-271 a.C.) se refería al valor de las amistades y dictaba así «Toda amistad es deseable por sí misma».

El círculo de amigos y allegados no solamente es un parámetro esencial de la calidad de vida de las persona. Además de las bondades de la amistad, los hallazgos neurocientíficos indican que cultivar buenas amistades puede contribuir a reducir el riesgo de demencia senil, en particular en las personas mayores.

Visitar a los amigos frecuentemente

Un estudio efectuado hace unos años en Reino Unido con 10.000 participantes demostró que los sexagenarios que visitaban a sus amigos con cierta frecuencia reducían en 12% el riesgo de tener demencia senil al llegar a octogenarios. Los que visitaban a sus amigos 1 vez cada varios meses o solo visitaban a parientes no experimentaban ese efecto. Solo funcionaba cuando las visitas a las amistades se hacían a razón de 1 o 2 veces por semana. La razón fundamental de este beneficio se explica entendiendo que cuando interaccionamos con otras personas con las que compartimos afecto, motivación e interés se efectúa una «gimnasia cerebral integral». El mero hecho de hablar, memorizar y emocionarse con las amistades aumenta la denominada reserva cognitiva, es decir, la capacidad de ejercitar el cerebro y tener la mente ágil. Mantiene el cerebro conectado y en forma.

El estilo de vida es clave

El profesor Ballard, uno de los investigadores del estudio referido afirmaba que «al menos el 35% de los casos de demencia senil se explican por el estilo de vida y este factor puede ser reversible como medicina preventiva».

¿Cuál es el estilo de vida que permite una mayor longevidad? Sin lugar a dudas hay cuatro factores clave en este proceso:

- La alimentación adecuada basada en la dieta mediterránea, rica en fibra de las verduras, legumbres, semillas, granos y frutas, pescado, carne magra, huevos, lácteos y aceites vegetales. La bebida esencial es el agua que debe consumirse a razón de unos 2 litros al día.

- Hacer ejercicio físico. Al menos caminar a buen paso unos 30 minutos al aire libre 2-3 veces por semana.

- Dormir bien (un mínimo de 7 horas por la noche).

- Tener una vida social activa, un entorno social armonioso y un círculo de amigos de confianza.

El cerebro necesita los abrazos

Si bien las redes sociales hacen mucho para estar socialmente conectados, el contacto entre personas debe tener además una componente de contacto físico. Es muy beneficioso poder mirar a los demás a la cara, sentir su olor, su tacto, etc. Estas experiencias sensoriales liberan una gran cantidad de sustancias químicas que utilizan las neuronas para reforzar los lazos afectivos, relajarse, sentir placer e incluso atenuar el dolor.

El tacto es uno de los primeros sentidos que desarrollamos desde los primeros instantes de nuestra vida. La estimulación de la piel generada por el tacto envía información a distintas regiones del cerebro que se encargan de gestionar no solamente la parte sensorial sino también la parte emotiva. Estas sensaciones táctiles pueden incluso modificar la toma de decisiones y modificar el estado de ánimo.

Se ha demostrado científicamente que la carencia de abrazos y de contacto con los demás reduce la producción de dopamina (el neurotransmisor de la motivación, el placer, la memoria, la recompensa) y de serotonina (el neurotransmisor del ánimo y del sueño, entre otros). La falta de abrazos podría incluso contribuir a que durmiéramos peor si las caricias y contacto físico con otras personas son escasos.

Practica las caricias positivas

Ahora que estamos abocados a tener carencia de abrazos para evitar el contacto físico por las medidas preventivas frente a la COVID-19 siempre podemos recurrir a las caricias positivas: Una sonrisa, una palabra de afecto o de ánimo, un detalle cariñoso con los demás e incluso abrazos virtuales. No olvides sonreír al teléfono, aunque tu interlocutor no te vea la sonrisa. Comprobarás que la conversación transcurre de manera mucho más agradable y positiva entre ambas personas al teléfono.

La soledad no deseada reduce la longevidad

El cerebro del ser humano se ha desarrollado en la evolución para formar parte de grupos sociales. Actualmente tenemos sistemas muy complejos de sociedades a las que nuestro cerebro es capaz de adaptarse gracias a su gran plasticidad. Estar en compañía es vital para mantener la mente en forma, hasta el punto de que el aislamiento reduce la salud mental, aumenta el riesgo de patologías del cerebro, empeora la salud. La soledad crónica puede incluso acortar la vida. Según algunos estudios publicados por la Universidad de Stanford (EE.UU.), la soledad disminuye en un 31% la esperanza de vida. Esto indicaría que las personas que no tienen la posibilidad de interaccionar afectivamente con otras personas aumentan el riesgo de muerte en un grado mayor que por el consumo excesivo de alcohol, la contaminación atmosférica o la obesidad. En otras palabras, cuando las personas manifiestan tener una buena calidad de vida y un círculo social activo viven más tiempo con independencia de que mantengan pautas de vida saludables.

Paradójicamente, con el mayor desarrollo de la hiperconectividad y las redes sociales, las estadísticas indican que un 25% de la población mundial manifiesta que no tienen personas con quien dialogar. Tristemente, en las sociedades actuales más desarrolladas, el aislamiento y la soledad crónica están convirtiéndose en pandemias. Hasta el punto de que el aislamiento social se ha convertido en un problema de salud pública para muchos gobiernos.

El coste económico de la población solitaria

Tan solo en Reino Unido se calcula que la soledad crónica genera un coste de unas 6.000 libras anuales por persona a los Servicios de Salud nacionales. Este fenómeno social va en aumento, habiéndose creado un Departamento Ministerial en este país delicado únicamente al problema social y secuelas en la salud que genera la soledad y el aislamiento. Entre los países que cuenta con más personas solitarias se encuentra Japón, incluso entre la población joven que suele tener una vida social más activa. En este sentido, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la sociedad nipona se ha convertido en el país con más personas solitarias del mundo. En consecuencia, según un semanario japonés se calculan unas 4.000 muertes semanales derivados y relacionados indirectamente con la soledad crónica.

Con todo ello, incluyamos entre los propósitos para el 2022 el fomento de las amistades y las buenas compañías que derivan en una salud mental óptima y una longevidad saludable.

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