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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Reflexión

Digo libre

Hace pocos días atracó en el puerto de Las Palmas un verde velero de madera de tres amarillos mástiles, bandera alemana.

Desde mi ventana lo contemplo subyugada, intentando atisbar a su tripulación. ¡Qué pena de prismáticos ¡.¿De donde vendrán, quienes son, a donde van?.

El barco…vuela el pensamiento.

He tenido la oportunidad de navegar dos veces por el Mediterráneo, una en el velero «Astral» y otra en el arrastrero «Golfo Azzurros, de la ONG de salvamento marítimo «Proactiva Open Arms».

El tremendo impacto de estar en un rescate de personas, niños incluidos, que estaban hacinadas en cáscaras de nueces, flotando a la deriva del destino, no ha borrado el recuerdo del disfrute que, a pesar de tanto sufrimiento, alguna vez tenía cuando el barco, al son de la luna, se sumergía, «chop, chop», en el silencio negro del mar.

Esas veces, allí, asomada a la baranda, desprendida de mi mente y del dolor ajeno, a sorbos de sal, me iba. No se adónde. Pero me iba.

Allá quedaba todo lo que había sido, sentido y acumulado. Yo sin nada. Libre. Con otra vida por delante

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