Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José A. Luján

Piedra lunar

José A. Luján

Patrón de los Pìnares (Veinticinco años)

Los tiempos históricos se suelen celebrar por tramos para que los acontecimientos propicien tener cierta perspectiva que permitan no sólo otorgarles un valor significativo sino facilitar un análisis de su relevancia. Aunque cada año se producen aniversarios de cualquier rango, parece convenido que las zancadas se marcan cada veinticinco años, un tiempo prudencial para medir el devenir de una biografía o de un hecho relevante en una comunidad. Este periodo temporal ha pasado a denominarse «bodas», por la alegría que supone cumplir años, sobre todo por parte de las parejas casadas en feliz coyunda sin importar la forma ni el género de la unión.

Los mojones en las calzadas del imperio y la celebración de los aniversarios se remontan a la época romana, y se colocaban en los bordes de las rutas para calcular tanto el camino recorrido como lo que faltaba para llegar a un destino. Y en el ámbito doméstico, con matrimonio de por medio, los maridos daban a sus esposas una corona de plata cuando cumplían 25 años de casados, mientras que la de oro se ofrecía cuando se llegaba a los cincuenta. Por lo tanto, los nombres de estos aniversarios proceden de lo que se solía regalar en estas fechas singulares.

Se cumplen ahora veinticinco años de la proclamación de San Matías como Patrón de los Pinares de Gran Canaria. Bodas de plata de unas fiestas que ahora por casualidad tienen relación con el material de la corona plana que luce la imagen y con el hacha (‘jacha’) que blande en la mano derecha.

La fiesta como patrono de Artenara se remonta al siglo XVII y se celebra bajo el signo de Fiesta Jurada ya que los labradores acuerdan en juramento celebrar a su costa una función religiosa y procesión para pedir la lluvia. Es una rogativa, con la expresión de amenaza, ya que en los años de sequía los campesinos le claman al santo que si no propicia las lluvias lo despeñan o desriscan por un lugar del abrupto trayecto. En la memoria colectiva permanece una copla popular («Manda el agua San Matías / o por el Roque García te llevamos a esriscar»). Este tipo de tradiciones tienen su expresión en el pueblo de Tetir (Fuerteventura), donde el santo de la rogativa es San Andrés, así como en otros lugares de la cristiandad.

Hace veinticinco años, el San Matías de Artenara fue proclamado Patrón de los Pinares de Gran Canaria ante el gran cambio que se produjo en la economía local. El nuevo motor económico de la isla se situó en el sector turístico, Los jóvenes y las familias emigraron al Sur y a las zonas costeras, auténticos polos económicos que estaban necesitados de mano de obra y donde el dinero circulaba con gran facilidad. Los pueblos del interior, de medianías y cumbres preferentemente, se desangraron demográficamente, y las tareas campesinas tradicionales fueron abandonadas. El territorio y las fincas heredadas, convertidas en micropropiedades fueron adquiridas para llevar a cabo la repoblación forestal que de forma progresiva tuvo su desarrollo en las décadas de 1960 a 1980.

Ante esta situación, se propició la proclamación de San Matías como Patrón de los Pinares. Este hecho se convirtió en una actividad institucional en la que además de los Honores y distinciones municipales, se comenzó a reconocer a los trabajadores de Medio Ambiente como verdaderos artífices de la reconstrucción del territorio que pasó a ser de uso agropecuario a forestal. Ello generó trabajos diversos para la población local, en la que la mujer tuvo la gran oportunidad de iniciarse en tareas que mantenían la equidad con las del hombre, tanto en trabajo en viveros, plantación de pinos en canutos, cuidado de zonas de recreo y acampada, así como participación en cuadrillas contraincendios.

En el presente año se cumplen veinticinco años de la proclamación del Apóstol con el nuevo rango de protección de la naturaleza de nuestras cumbres. La fiesta, con el apoyo de las instituciones religiosas, parroquia y obispado, así como Ayuntamiento, Consejería de Política Territorial del Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria, dio cobijo a la exhibición de material contraincendios, la creación del Pregoncillo de los pinares, la oración rogativa a San Matías y la creación de la insignia «Pino canario de plata».

En veinticinco años, la isla ha escrito una página de su historia, vinculada en su esencia a los pinares y la biodiversidad, que trata de una continua reflexión sobre el cuidado de la naturaleza y la toma de conciencia ante el cambio climático.

Compartir el artículo

stats