Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

El hombre y la regla

Se ha escrito estos días sobre las madres y las reglas de sus hijas, de los hermanos y las reglas de sus hermanas, de la regla y su ocultación, trabajadoras y reglas, jefes y reglas, profesores y reglas... Todos los ámbitos sociales, laborales y educativos que han convivido con la menstruación, pero a los que nunca se les ocurrió que debía ser motivo más que suficiente para solicitar una baja laboral. Dada la histórica omisión, la nueva ley del aborto, en tramitación, recoge entre su articulado el derecho a una incapacidad temporal por reglas dolorosas. Un éxito frente al silencio castrante y el carácter demoníaco que el nacionalcatolicismo dio al asunto. La generación del baby boomer, en lo que se refiere a la mujer, padeció el tabú de unas madres que salían del atolladero como sus desinformadas cabezas les daban a entender. Estos atrasos por la excepcionalidad española se han subsanado con el tiempo, y hasta los varones hacen el recado de comprar un paquete de compresas o tampax. Una normalización que no lo es tanto cuando se trata de convivir con la persona que sufre la regla, a la que el hombre teme por sus tensiones emocionales y porque se convierte en el objetivo a atacar. «¡Cuidado, que hoy tiene la regla!», se escucha decir ante el malhumor de una ejecutiva o cuando en una familia se vive una estampida para evitar roces. Al margen de que se haya hiperbolizado esta cuestión, la casuística demuestra, y así lo reconocen las mismas afectadas, que las consecuencias emocionales son evidentes, aparte del dolor o las complicaciones propias de cada caso. Aquí sólo se constata, a partir de la experiencia consuetudinaria, que el varón también se ve perjudicado por la regla femenina, es un hecho universal e incontrovertible desde el punto de vista psicológico y neurobiológico. La angustia masculina no es, ni mucho menos, comparable al paréntesis que soporta el sexo femenino. El caso no da ni para aspirar a una ley. Digamos que se ha creado otro más de los tantos procesos naturales: a la mujer le viene la regla y el hombre recula. Un eslabón.

Compartir el artículo

stats