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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Sin varitas mágicas

La reunión de la comisión ejecutiva federal del PSOE ayer lunes pareció, por un momento, una de las convocatorias del órgano de dirección en los años ochenta. Porque parecía algo importante (luego se vió que no) y porque tomaron la palabra, como en los viejos tiempos, decenas de personas. Pero ahí se paró todo. Pedro Sánchez no ofreció a sus conmilitones ningún análisis de a situación política española antes o después de la victoria arrolladora del PP en las elecciones andaluces. Sánchez jamás lo ha hecho. Simplemente pareció improvisar una “primera lectura” de los resultados y las estratagemas a seguir, y todo para decir que a) hay que centrarse más en lo malísimo que es el PP y menos en lo monstruoso que es Vox y b) piensa multiplicar sus visitas a esas provincias y comunidades de dios. Mientras la primera consideración – una obviedad que no necesita de una actividad neuronal precisamente frenética – dejó impávidos a los barones u baronesas del partido, la segunda le puso de los nervios. Porque, muy probablemente, hay pocos ciudadanos que no sientan la tentación de votar en sus respectivas comunidades autónomas para dañar los glúteos al señor presidente.

Es un tanto fatigoso escuchar una y otra vez lo incomprensible que resulta que un gobierno cargado de éxitos sociales sufra un rechazo cada vez mayor. ¿Quieren una explicación? La explicación es que los puñeteros éxitos sociales no lo son. Las subidas del salario mínimo profesional llegan tarde para resultar impactantes y, obviamente, solo la disfrutan moderadamente quienes disfrutan de una nónima. Para colmo el proceso inflacionista que crece y se refuerza como una hiedra se lo come todo y empobrece día a día a las clases medias y populares. Es como la reforma laboral. Insistir una y otra vez que se ha desprecarizado el mercado laboral español porque se firmen contratos indefinidos, cuando más de un 40% de los mismos son a tiempo parcial o para fijos discontinuos, es de un cinismo lamentable. Toda vez que las indemnizaciones por despidos no se tocaron en la reforma laboral supercuqui de Yolanda Díaz no le va a salir especialmente caro al empresario prescindir de muchísima gente cuando llegue el momento. La reforma yolandista no supera la dualidad tradicional del mercado laboral, pero es que ni quiera era uno de sus objetivos estratégicos. ¿Hay que referirse a la pésima gestión del ingreso mínimo vital por el Gobierno central o de la dependencia por parte de la mayor parte de las comunidades autonómicas, con Canarias como una de las más ineficientes e ineficaces, lo que ha obligado a desplegar una contabilidad creativa con los expedientes aprobados?

El Gobierno sostenido por el PSOE, NC, Podemos y la Agrupación Socialista Gomera prometió iniciar una transformación en Canarias política, económica y social. Pero Canarias no es sustancialmente mejor que en 2019 – ha mediado, ciertamente, una pandemia en las islas y una erupción volcánica en La Palma – y los isleños no viven básicamente mejor, incluso admitiendo – habría que matizar mucho – la bondad de políticas sociales y asistenciales puestas en marcha desde julio de 2019. No se ha producido ningún cambio estructural, ninguna reorientación política, ninguna reflexión sólida y propositiva sobre un desarrollo diversificado del país, ninguna política ecológica y medioambiental que merezca ese nombre (ni una solo potalilizadora o desaladora pública en tres años de mandato, por ejemplo, aunque ya ha llegado al Parlamento una norma selvática que supuestamente evitará que nos ahoguemos en la plata a finales de siglo). Si a eso se le suman las alianzas parlamentarias de Pedro Sánchez con independentistas y secesionistas y las animadas guerritas culturales que abarcan desde desenterrar a Franco a indultar a madres que han secuestrado a sus hijos Sánchez debería buscar otras varitas mágicas.

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