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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Ver, oír y gritar

Sumar y no restar

Resultados del 19J aparte, hace falta un empuje a la agenda nacional, más aún ahora y sin perder el carácter progresista hasta concluir la legislatura, y ya veremos después, en las próximas elecciones municipales y generales, lo que ocurre. El panorama andaluz quizá determine la dirección que posteriormente vaya a tomar nuestro país, que requiere un nuevo modelo y el «gran reto de la transformación verde», asegura, y con razón, Yolanda Díaz. Iniciará su proceso de escucha el próximo día 8 de julio con una gira (roquera) por todo el Estado español para levantar un proyecto a partir de la asociación Sumar con su todos a una. Que nace ligeramente tocada.

Es decir, compromiso democrático y participación ciudadana en la vida pública. Que pueda contribuir al desarrollo crítico y humano. Al impulso y a la movilización en un paisaje gris con amenazas de ser peor. Empleo digno, o una apuesta fiscal progresiva que consiste en ver quién paga más y quién menos. Avanzar en una nueva estructura y abordar un impuesto a las grandes eléctricas en un ámbito de inflación y crisis económica con tendencia a acentuarse a partir de otoño. La voracidad consumista, queriendo vivir solo al día e ignorando lo que venga después, acentúa el encarecimiento y puede dejar a la sociedad en paños menores.

Desplegar medidas y adelantarse a los problemas son dos cosas que resultan imprescindibles si se quiere estimular a la población y que no cambie de acera política. Pedro Sánchez mantuvo su postura de no votar a favor de admitir a trámite la proposición de ley de Unidas Podemos para crear un impuesto a las grandes fortunas. Es preciso financiar el alto coste de las medidas sociales, como la renovación del decreto anticrisis, el plan de respuesta a las consecuencias sociales y económicas de la guerra en Ucrania, con la idea de proteger a las familias y a las empresas. El PP aporta humo y espinas. Se lava las manos. Y las urnas y las encuestas le favorecen.

Yolanda Díaz esgrime, ampliando los objetivos, el «Manifiesto de la economía social» con unas páginas que compilan las ideas de los máximos representantes de este modelo que sitúa a las personas en primer término. Enfrente, una oposición nada edificante y un Feijóo como golpe de efecto que vence a través de san Juan Manuel Moreno Bonilla. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, se cuelga otra medalla.

El PSOE no defiende que su socio de coalición proponga crear una empresa pública de energía que actúe frente al oligopolio eléctrico. Si no hay una postura más ambiciosa, buena parte de los electores más afines se desmotivan, huyen o caen en brazos ajenos. La nueva ley de vivienda sigue dormida. Será intervencionista hasta cierto punto, ya que subir a caballo exige controlar bien las riendas. La falta de voluntad y los intereses creados inhiben a los socialistas con cierta asiduidad. ¿Crear riqueza? Sí. También redistribuirla. Ni es cuestión de perseguir a los multimillonarios, ni de descuidar a las mayorías, que no parece un mal contrato social entre los gobernantes y la gente.

Feijóo habla, por decir algo, de la inoperancia de buena parte de los ministerios en lo que se refiere a la activación de los fondos europeos. Según él, no somos capaces de gestionarlos. La estrategia del PP no varía. ¿Esta es la nueva etapa en la relación con el Ejecutivo, poniendo la institucionalidad por delante? Poner en duda la forma en la que España gestiona los miles de millones de euros que la UE ya ha entregado o está a punto de entregar, dice muy poco a su favor y le desacredita ampliamente.

La Comisión Europea, presidida por una dirigente del PP europeo, Ursula Von der Leyen, opina todo lo contrario. Cabe señalar el diálogo con las comunidades autónomas, que ha permitido que los territorios reciban lo que les corresponde, incluyendo a la Junta. Desde su aprobación, se han impulsado miles de proyectos que llegan a muchas empresas para la transformación de la economía. ¿No es esto tomar decisiones? Menos mal que Feijóo quiere «contarle a la gente la verdad». A su manera. Su credibilidad es de papel mojado por los motivos expuestos y por otros resbalones, a pesar del contundente triunfo de su grupo en Andalucía.

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