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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Martín Caicoya

Reflexión

Martín Caicoya

Vacunas muertas e inactivadas

No pocas veces el saber está ahí, disperso, desorganizado, alguien llega y es capaz de estructurarlo y consolidarlo. Quien lo hace se lleva todo el mérito mientras exégetas denuncian su apropiación. Está bastante acreditado que la variolización se llevaba practicando desde tiempos inmemoriales. Jenner la dio a conocer universalmente. A España la vacuna llegó pronto y pronto quiso el rey llevarla a sus tierras americanas. El nombre de Isabel Zendal se hizo popular cuando la presidenta de Madrid decidió esa denominación para el hospital que construyó en plena pandemia. Zendal había acompañado al médico Balmis en su odisea de transportar la vacuna en un medio excepcional: los niños de un hospicio. No había otra forma de hacerlo pues no se conservaría tantos días a temperatura ambiente. La traspasaban de niño a niño y ya en América lograron inocular a multitudes: salvaron muchas vidas.

Desde entonces la tecnología de las vacunas ha evolucionado mucho, lo mismo que la cadena de frío, importantísima para asegurar la estabilidad del fármaco. El reto fue muy grande con las vacunas mRNA [ARN mensajero] que precisaban, una de ellas en especial, una temperatura muy por debajo de cero grados. Hubo que comprar cámaras especiales para todos los puntos de vacunación. La tecnología mRNA es una de las muchas que ahora están en el mercado. Llevaba años ensayándose sin éxito y, casi simultáneamente, lo consiguieron en dos laboratorios para luchar contra SARS.CoV-2 [Covid 19].

La primera vacuna, la de la viruela, utilizó virus vivos de la vaca que produce inmunidad cruzada y rara enfermedad. En aquel momento no se sabía que se inyectaban virus, no se conocían, ni tampoco las bacterias. Es muy antigua la idea de que hay gérmenes patógenos y se habían visto seres microscópicos con las lentes de aumento. Pero su certificación no ocurrió hasta entrado el siglo XIX. Quién lo demostró con más solidez fue Koch. Abrió la vía a los tratamientos con antibióticos y antisépticos y a las vacunas.

La primera vacuna diseñada fue fruto del azar. Pasteur trabajaba en el cólera de las gallinas y había logrado cultivar pasteurella multocida. Con la idea de hacerlas inmunes les inyectaba unas pocas bacterias de su cultivo. Morían. Pero ocurrió que un asistente descuidado les inyectó las de un cultivo que había olvidado un mes antes. Se había debilitado y no solo no les causó enfermedad sino que las protegió del cólera. Nacía la vacuna con microbios atenuados. La técnica más común es pasarlos varias veces por otras especies que las toleran para que pierdan virulencia.

La primera vacuna atenuada que se usó en humanos fue la de la rabia. Pasteur no sabía que estaba inyectando virus porque no se conocían esos agentes infecciosos. El inyectaba en conejos tejido nervioso de enfermos de rabia. Y lo pasaba una y otra vez de conejo a conejo. Perdía virulencia, protegía a los animales. En 1885 se encontró con un niño al que había mordido dos días antes un perro rabioso. Decidió arriesgarse e inyectarle esa suspensión de tejido que contenía virus atenuados. Curó.

En 1890 ya se había extendido la vacuna por todo el mundo. Hay muchas vacunas con gérmenes atenuados, sarampión, varicela, rubeola, paperas, polio, rotavirus, algunos tipos de vacuna de la gripe, fiebre amarilla y para bacterias: tifoidea, colera, ántrax, salmonella.

Simultáneamente se desarrollaron las vacunas con gérmenes inactivados ( muertos) en una competición interesante entre el laboratorio de Pasteur y los veterinarios americanos de la Oficina de Industria Animal. Allí, trabajando con la bacteria que causa enfermedad en palomas, observaron que las que se recuperaban tenían inmunidad, emplean esa palabra. Habían logrado cultivar la bacteria y cuando la inyectaban, las palomas morían. Mataron las bacterias con calor. Resultó que inyectado ese cultivo evitaba el contagio. Salmon y Smith lo comunicaron oralmente el 20 de febrero de 1886. El texto está publicado.

Jonas Salk había desarrollado la primera vacuna eficaz con virus muertos de la gripe. Era 1947. En 1951 había logrado tipar el virus de la polio. La enfermedad era un drama: mataba 6.000 niños al año. Se propuso desarrollar una vacuna con virus muertos. En 1954 ya tenía un prototipo. Necesitaba probar su eficacia. Recibió el apoyo económico y logístico de la asociación contra la polio y del gobierno federal. Fue el experimento masivo más importante de la historia: inoculó en pocos meses a 600.000 niños con la vacuna y 1,2 millones recibieron bien placebo o nada. Ni niños, ni padres ni investigadores conocían quién recibía qué. El éxito fue fabuloso. Mientras, Albert Sabin desarrollaba su vacuna con virus atenuados: más económica y menos dolorosa de administrar por ser oral y menos dosis. Llegó tarde y tuvo menos apoyos en EE UU. Pero la URSS se interesó. Era 1957. Se vacunaron en los siguientes tres años millones de niños. El grupo control fue la historia: los casos de polio casi desaparecieron.

Sabin llegó a un acuerdo con Pfizer, su vacuna se distribuyó por todo el mundo, en España es la que usamos. El grupo de Salk valoró patentar la suya pero desistió por verlo inviable. Preguntado Salk en televisión por qué, su contestación es famosa: ¿Se puede patentar el sol?

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