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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Matías Vallés

Al azar

Matías Vallés

Prohibidas las fotos de Sánchez

Estamos acostumbrados a que cualquier mención a Pedro Sánchez anote la coletilla «el peor presidente de la democracia», lo cual siempre obliga a preguntarse quién lleva la cuenta y cuáles son los criterios de evaluación para postergar el mayor atentado en suelo europeo con mentiras del Gobierno sobre su autoría. O la corrupción desatada en las postrimerías de González. Aceptamos sin embargo religiosamente que el actual presidente no solo empeora lo pasado sino también lo posible, para no ser perseguidos por los torquemadas de los fact checkers. Sin embargo, ahora ya no solo le reprochan su gestión por criterios abstrusos, también es culpable de su físico.

Si el maldito Sánchez no se hubiera desplazado a los incendios que devastan su país, habría recibido el castigo a su insensibilidad y desconsideración. Dado que visitó una zona de fuego, no solo se le acusa de buscar el protagonismo que en buena lógica también conseguiría en geografías menos arriesgadas. Sobre todo, se le impugna por posar como si fuera un varón alto, sin sobrepeso y con un innegable atractivo físico. Debería engordar veinte kilos, inclinar la espalda quizás con ayuda de una prótesis y peinarse como Boris Johnson, salvo que entonces le reprocharían su aspecto como impropio de un presidente del Gobierno atildado. Hasta el propio fotógrafo tuvo que salir en auxilio de la propiedad de su imagen junto al fuego.

Por la animadversión que despierta, Sánchez empieza a recordar a Palinuro, el piloto de Eneas inmortalizado por Cyril Connolly que sobrevivió tres días en las aguas del mar para acabar asesinado por los nativos al alcanzar la costa. Ahora bien, nadie esperaba que las tribulaciones de Sánchez incluyeran una imputación por posado, al aparecer en la foto sin el extremeño Fernández Vara que le acompañaba. Claro que las imágenes conjuntas también permiten descalificar al presidente del Gobierno, por colocarse junto a un político de menor estatua y mayor cintura. La única solución civilizada consiste en prohibir toda fotografía de Sánchez, porque le conceden una ventaja electoral intolerable y criminógena. Su imagen real es falsa.

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