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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Un Club con casi 100 años de historia

CN Metropole, ¿Sentido y bien común?

La posibilidad de encontrar soluciones colectivas a la crisis de la entidad pasa por un análisis correcto de la situación

Muchas veces afrontamos situaciones de conflicto, sin entender que este es inherente a la relación entre personas, posicionándonos de uno u otro bando, en una u otra postura. Quien tiene un interés particular por defenderlo, quien no lo tiene por simpatizar con aquél. Y así, en esta lógica tan extendida como perversa, las organizaciones humanas no lucrativas desvirtúan su esencia o enturbian sus dinámicas, perdiendo la perspectiva original: el sentido y el bien común. Numerosos son los ejemplos acontecidos en el CN Metropol en los casi cien año de historia, pero ninguno como la situación que se viene gestando durante algún tiempo y que sucede en la actualidad. En la última asamblea extraordinaria de socios y socias del Club, el turno de debate en relación a las propuestas presentadas por la actual junta directiva, la cual han abandonado siete personas de diecinueve en ocho meses, tres después de esta última asamblea, fue cerrada por el actual presidente Alberto Santana con la frase: “si quieren que me vaya, me tendrán que echar”. Estas palabras que escuché con sorpresa y contrariado, las pronunciaba como contestación a algunos socios y socias, entre los que me encuentro, que cuestionamos, no la evidente crítica situación económica que se presentaba, sino las soluciones expuestas en un mediocre plan de viabilidad que solo recoge la necesaria aportación económica extraordinaria que deberíamos hacer los socios y socias como única medida, sin explicar para qué, cómo y en qué se invertiría ese dinero, y sobre todo, que lo siguiera gestionando la actual junta directiva, con su presidente a la cabeza, anterior vicepresidente económico. Hace unos días mi querido amigo Andrés Martínez, en esta lógica de ser de un bando o de otro, en un artículo publicado en el Canarias7, criticaba “el interés extremo por parte de un grupo de socios de derribar al presidente” calificando de inoportuno el momento, así como señalaba “la falta de temor a la concursal o por lo menos indiferencia”, mostrando su preocupación porque desde su punto de vista, “se estaba poniendo el acento en lo tangencial y no en lo fundamental”, para terminar juzgando la legítima crítica de los que él considera “creadores de opinión de este club”, aconsejando un autochequeo a quienes “denostan al Club con su crítica, creándole un daño reputacional y generando un efecto de huida en potenciales nuevo socios”. La posibilidad de encontrar soluciones colectivas, pasa sin duda por un análisis correcto de la situación, y los primeros árboles no dejan ver el bosque. En este sentido, y habiendo sido yo el que, en esa asamblea a la que hace referencia Andrés, invito al presidente a dimitir y promover desde esa asamblea una gestora temporal de socios para la administración del Club, me veo en la obligación de exponer porque ésto es lo esencial y no lo tangencial. Resulta más que evidente cuantitativa y cualitativamente, no solo por la mayoría abultada por la que se rechazaron los planes de viabilidad, sino también por la mayoritaria opinión de muchos socios y socias del Club en el dia a dia, que el presidente y su junta directiva ya no generan confianza en la masa social. Y este es el punto de inflexión, esta es la encrucijada, esta es la cuestión. Un presidente y una junta directiva que quiero recordar, ganaron las últimas elecciones por 11 votos de diferencia, que han gestionado con clara falta de transparencia, con pretensiones económicas que el tiempo ha demostrado, además de innecesarias, presuntuosas económicamente hablando, sin escuchar la opinión de muchos socios y socias y dando bandazos con medidas contradictorias, son quienes ahuyentan a los potenciales nuevos y a los actuales socios, los que denostan y crean un daño reputacional a una institución centenaria.

Sirva como claros ejemplos de ésta afirmación que hago en relación a la pérdida de confianza en el actual presidente y su directiva y los motivos que la han generado, los que siguen: En asamblea celebrada en julio 2021, el actual presidente Don Alberto Santana, vicepresidente económico en aquel momento, exponía y defendía una buena situación económica con superávit del Club, ante los cuestionamientos que le hacían algunos socios y socias basados en la auditoría económica presentada en dicha asamblea. Nueve meses más tarde, en la asamblea celebrada el 28 de abril de 2022, Don Alberto Santana comunica un déficit de 1.200.000€. Entre ambas asambleas se han celebrado distintas competiciones nacionales e internacionales en el Club, con el gasto que supone, se contrataba un primer entrenador y director deportivo por un importe superior a 90.000€ anuales y a su mujer, mientras se recortaban los gastos de traslado de deportistas a competiciones, hasta el punto de suspender cualquier ayuda o financiación. ¿Qué ocurrió en tan solo nueve meses para alcanzar tal cantidad de deuda o es que en las cuentas defendidas por el actual presidente en abril de 2021 se escondieron u omitieron datos? -

Por decisión de la junta directiva, sin ser sometido a votación en asamblea de socios, aún a pesar de ser señalado en la asamblea de julio del 2021 por algunos, se convierte el Club en un núcleo de entrenamiento de alto nivel de la federación española de natación, dirigido por el nuevo director deportivo y primer entrenador, lo que entre otras cosas suponía un gasto extraordinario, por la exigencia de aquél de mantener el agua de las piscinas a mayor temperatura. -

A pesar de la defensa que realiza el presidente en la asamblea celebrada el 28 de abril 2022 del citado entrenador, unas semanas más tarde, se anuncia que éste abandona el Club. ¿Por qué si como defendió el presidente en la citada asamblea, contar con este entrenador suponía un beneficio económico para el Club, éste desaparece del organigrama? -

El plan de viabilidad presentado el 28 de abril del 2022 a la asamblea extraordinaria de socios, mayoritariamente rechazado, se basaba en la solicitud de un crédito, que en la asamblea del 15 de julio, la misma directiva basándose en informes económicos, expone que el CN Metropole no tiene más capacidad de endeudamiento.

Aun a pesar de que la junta extraordinaria de socios de abril del 2022, se señala por parte de Don Alberto Santana la necesidad de bajar el coste laboral, aún no se ha establecido ningún tipo de conversación o negociación con los trabajadores o trabajadoras del club, teniendo a alguno de ellos, sin realizar las funciones correspondientes a su categoría y a su salario. - Así mismo, pudiendo racionalizar a través de la reorganización de los trabajadores y trabajadoras el coste laboral, se mantiene la externalización de servicios, anteriormente asumida por personal del club que continuaron realizando otros trabajos, aumentando considerablemente el coste de éstos, situación que en un momento de debilidad económica, debería haber sido corregida.

-La reforma de los vestuarios y su acceso, se prolongó un año y duplicó su presupuesto inicial, aunque se comprometieran en la asamblea de julio 2022 a acabarlo en dos meses, se prolongó siete meses más. -

En esta delicada situación económica, se ha venido funcionando desde noviembre del 2021 sin un gerente de la entidad, asumiendo algunas labores propias de él, Óscar Jiménez, en calidad de “asesor del presidente”. ¿Por qué una entidad como el CN Metropole y ante una situación como la actual no ha contratado un gerente? ¿Por qué a un tercero sin ser miembro de la junta directiva ni de la estructura profesional del club se le otorgan estos poderes ?

Y como último ejemplo que ha motivado la desconfianza de socios y socias en el actual presidente y su junta, señalo que de las noventa propuestas presentadas por socios y socias ante la petición del actual presidente, para elaborar el segundo plan de viabilidad, no se contempló en éste ninguna. Claro, que al menos yo, temo a una concursal. Claro, que la situación económica es muy complicada. Claro, que socios y socias tenemos que hacer un esfuerzo económico. Pero la solución pasa irremediablemente por la recuperación de la confianza, por una administración austera, recortando muchos gastos, en este sentido quiero señalar que el Club tiene contratado uno de los despachos jurídicos más caros de la ciudad, y sobre todo, por la puesta en marcha de propuestas creativas que aumenten la masa social cuyas cuotas suponen más del 70% de los ingresos del Club, así como por la generación de una dinámica positiva de unidad, la que querido Andrés, no se fomenta con frases como: “si quieren que me vaya, me tendrán que echar”. No por criticar este tipo de cosas abierta y públicamente, desde el amor que siento por este Club y el convencimiento de que la diversidad de opinión cuando se acepta, ayuda y cuando se intenta esconder, como imagino harán con este artículo que no publicarán, como sí hicieron con el tuyo en la página del Club, enturbia y genera conflicto, desafección y desunión. ¿Cuál es el interés particular que se sobrepone al interés y al bien común para continuar deteriorando la situación social, económica y deportiva por la falta de confianza y una nefasta administración?

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