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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Manolo Ojeda

Usos y abusos del sistema

Hace unos días me pasé por el banco con la intención de hacer unas preguntas sobre mis cuentas y, tan pronto intenté acercarme a una de esas mesas de atención al público que tienen ahora, una señorita me paró para preguntarme si tenía cita previa, y uno, que ya está cansado de toda esta maldita burocracia, simulando no haber entendido bien la pregunta, se me ocurrió decirle que no podía darle ninguna cita hasta el próximo mes…

La señorita, sorprendida, me explicó que no me estaba solicitando una cita, sino que era yo el que debía solicitársela al banco.

Entonces, poniéndome en el lugar que creo me corresponde, le pregunté que quién era el cliente, y que si no era el banco a quién le compete estar a mi disposición y no lo contrario.

Vivimos bajo la tiranía de un sistema autoritario que nos obliga a gestionar nuestro dinero por medio de una empresa privada que nos cobra por todos los servicios. Tenemos la obligación de tramitar todo por estas entidades financieras, ya sea cobrar tu pensión o pagar tus impuestos.

¿Acaso no tendríamos derecho a recibir algún beneficio por dejarles nuestro dinero “prestado”, Gregorio?, aunque solo sea por un tiempo mínimo, como hacen ellos cuando retrasamos algún pago. Pero no, además de administrar dineros ajenos, tienen la osadía de cobrarte.

El gobierno de turno quiere ahora quedarse con parte de los pingües beneficios que están teniendo en esta crisis. A ver en qué queda la cosa, pero, si al final tienen que pagar, está claro que nos lo van a repercutir a nosotros a base de nuevos cargos en cuenta.

Recientemente se han sacado de la manga un nuevo cargo con carácter trimestral que te van a cobrar bajo el epígrafe de “Cargo por descubierto”, aunque no haya existido esa circunstancia, y cuya cantidad, según dicen, dependerá de la importancia que le quieran dar a su cliente. Empezarán a cobrarlo en septiembre de este año y a partir del año que viene lo aplicarán también a las cuentas de empresa.

Pero, volviendo a lo de la cita previa, Gregorio. Se me ocurre que podríamos montar un restaurante de lujo. Ofreceríamos un menú a base de los mejores mariscos y las mejores carnes, y, por supuesto, con los mejores vinos del mercado.

Solo tendríamos que pedirle a nuestra distinguida clientela que solicitara cita previa, y, una vez confirmada la reserva y el menú, podríamos comprar los productos, contratar al personal adecuado y hasta alquilar el local que necesitáramos para la ocasión, así que contaríamos con menú a la carta y personal a la carta confirmado con reserva prepago…

Y es que eso tiene “de bueno” la cita previa para los empresarios, que pueden contratar al personal que estimen oportuno durante 1, 2 o 3 horas al día. Ya podrían contratar a los políticos por ese tiempo. Total, para lo que hacen…

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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