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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El final de un regalo

Este año es especial. Ponemos fin a una etapa de desarrollo en la que se ha diversificado la creatividad durante más de diecisiete años, en el plano pastoral y, dentro del, en la estrategia sobre el patrimonio sacro. Es, por tanto, un año especial en el que la celebración de san Lorenzo no solo concluye con su fiesta, sino que también cierra una etapa en nuestra parroquia.

No hablamos del reencuentro y la amistad, que sigue, sino del regocijo por haber cumplido con la misión que nos había sido encomendada. Es, por tanto, un balance y repaso con el curso pastoral que se cierra y da la bienvenida a un nuevo período en el que el nuevo párroco dará su visión y perspectiva sobre el anuncio del Evangelio.

A pesar de la situación sanitaria en la que todavía nos encontramos a causa de la Covid-19 hemos intentado una vuelta a la normalidad. Aunque en ningún momento dejamos de trabajar, poco a poco hemos vuelto al ritmo habitual de la vida comunitaria con todas sus particularidades según el lugar, en el ejercicio de la «salida en misión» que señala el papa Francisco a lo largo de su pontificado.

Durante este último curso es de destacar la remodelación de la Casa ‘Hermano Pedro’ como lugar de acogida para los beneficiados de los proyectos de Cáritas parroquial. Un espacio que hasta el presente servía de almacén y que se encontraba muy deteriorado ha pasado, tras una serie de obras en su estructura, a ser un entorno de acogida y escucha, de atención y promoción.

En él tienen lugar las reuniones de Cáritas, así como los distintos talleres de formación y atención que ofrece la parroquia (logrado gracias al apoyo continuado del Cabildo de Gran Canaria) y que ahora amplía su oferta con la incorporación de la asociación civil ‘Lidia García’; de esta manera se intenta unificar criterios a las diferentes labores sociales. Uno de los objetivos a los que hacemos referencia es la comunicación intergeneracional. La experiencia de los mayores posee un valor incalculable y, su transmisión a las nuevas generaciones tiene un peso fundamental en estas actividades.

Otro aspecto de importancia han sido las obras de remodelación y adaptación a las nuevas circunstancias del ya antiguo Cementerio Parroquial. Se ha realizado una modificación completa de la estructura del camposanto. Mencionamos la restauración de la fachada y de la capilla, la mejora de los jardines, pasillos, así como a una adecuación de los materiales necesarios para que aquellas personas que lo visiten puedan acceder con seguridad a las distintas dependencias en las que se encuentran sus familiares difuntos.

Después de algunos años, las Jornadas Culturales de San Lorenzo han sido retomadas con el fin de dejar constancia sobre los eventos más significativos que recoge la sociedad, el patrimonio y la idiosincrasia que San Lorenzo aportó en los siglos pasados a la historia general de Gran Canaria. Es buena noticia que las actas se encuentran en imprenta para ser publicadas y así lograr una mayor difusión en el conjunto de la sociedad.

Es importante recordar que Lorenzo fue un diácono del siglo III que destacó por su decidida promoción de los más necesitados de la Roma antigua. Por ello, nosotros, siguiendo su estela, como no podía ser de otra manera, hemos decidido en el Consejo Pastoral Parroquial compartir con diferentes proyectos sociales eclesiales y a distintas colaboraciones misionales caritativas. De esta manera, queremos significar el nombre que da título a esta comunidad parroquial.

San Lorenzo, en el ejercicio de su ministerio diaconal, administró con fidelidad los bienes temporales de la Iglesia. Entendió que los marginados de la sociedad eran el tesoro de la cristiandad. Vivió con sinceridad aquello en lo que creía, siendo testigo de la Resurrección; amó a Cristo durante su vida, lo imitó en su muerte. Esta es la manera en la que entendí a nuestro santo patrón y así lo practiqué durante mis años de párroco. Me despido desde aquí en esta tribuna que me ofrece LA PROVINCIA/DLP –a la que agradezco el apoyo que siempre he recibido durante toda mi etapa profesional y pastoral–. Ciertamente, todo ha sido un regalo que me ha dado el buen Dios y quiero transmitir la seguridad de que don Santiago Quintana, futuro sucesor en esta parroquia, será acogido con la misma sensibilidad y paciencia con que lo fui yo. Sólo me queda añadir una cosa: ¡viva san Lorenzo!

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