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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Cartas al director

70 horas sin saber de mi madre en el Hospital Insular

El viernes 29 de julio, a las 21 horas, mi madre, de 80 años, ingresó en Urgencias del Hospital Insular por una insuficiencia cardiaca. El sábado 30, a las 13 horas, tras varias llamadas, logramos que un médico nos informara y se nos permitió verla. Ante la gravedad, se decidió el ingreso a planta, pero permaneció en Urgencias hasta la madrugada del miércoles por falta de camas. No es un caso aislado ni novedoso. ¿Por qué el Gobierno de Canarias no tiene voluntad política en solucionar el problema del Insular? Desde las 13 horas del sábado hasta las 11 del martes 2 de agosto, 70 horas después, estuvimos sin que nadie nos llamara. Y ese día nos llamó una médico después de que presentara una reclamación en el Servicio de Atención al Paciente, que sí funciona con profesionalidad. Expresé por escrito que «la dirección del Insular incumple el derecho legal a la información del paciente y sus propios protocolos interno. Además, incumple su protocolo interno, como el sistema complementario de información por SMS a familiares de pacientes en Urgencias».

Durante todo ese tiempo, mi madre seguía en Urgencias sin que nadie de la familia la pudiera visitar. El miércoles, a las dos de la madrugada, se la traslada a la zona de transición, junto a Urgencias. Ese día, a las 13:30, 96 horas después, al fin logro que me den permiso para verla. No voy a describir el estado en el que la encontré, precisamente para no dañar su intimidad, intimidad a la que apela el Servicio de Urgencia y por ende la dirección del este hospital para impedir las visitas. Si los detenidos en comisaría sólo pueden estar un máximo de 72 horas incomunicados, aunque se les permite hablar con su abogado, mi madre estuvo 96 sin que nadie la visitara. El sistema no funciona. Admito la carga de trabajo que sufren los profesionales, pero no tienen excusas que no cumplan con su obligación de llamar, todos los días, a los familiares, de la deshumanización de una parte del personal. Estuve 70 horas sin saber nada: «Si no la llaman es que está estable», me decían desde el servicio telefónico. La saturación que sufre el Insular solo se solucionará con la creación de un hospital en el Sur de Gran Canaria o con la creación de un centro geriátrico, porque la mayoría de los pacientes en Urgencias son ancianos. Quince días después de presentar la reclamación y solicitar el protocolo de Urgencias y una cita con la dirección del Hospital Insular, continúo a la espera. Si en lugar de la mía, fuera la madre de cualquier miembro del Gobierno de Canarias o del Cabildo o de cualquiera de los 70 diputados, lo narrado en esta carta no hubiera pasado. Solución ya.

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