Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Una bomba dentro de la mochila

No es una asignatura nueva ni está escrito en ningún sitio que empezar a ir a las clases del instituto lleve aparejado tener un móvil en la mochila. Muchos padres de alumnos dirán que sus hijos ya lo tenían de antes, un poco después de la guardería, pero otros sostienen que el inicio de los estudios de secundaria es un buen momento para que se incorporen al smartphone. La elección es libre. Sea de una manera o de otra, el inicio del nuevo curso incorpora este tipo de responsabilidad ajena a los estudios en sí, pero fundamental para que la parte académica funcione de manera óptima. Se consideraría como una excepcionalidad encontrarse con un alumno de instituto sin móvil. Es una prótesis en toda la extensión de la palabra, resuelve problemas de movilidad, conexión familiar, planificación del ocio, amistades, agenda... Pero también podría ser un instrumento diabólico para todo tipo de acosos a los que ya nos hemos acostumbrado, algunos con un final indeseable. A la hora de facilitar el móvil, los padres deberían marcar la líneas rojas y no verse inmersos en el error de que es un medio indoloro. Desconozco si en los institutos hay algún tipo de educación especial para adiestrar contra esta lacra creciente. Los profesores también pueden ser víctimas del manejo infernal del móvil, con verdaderas campañas que erosionan su autoestima y entorno familiar. Me he metido en este asunto porque en el colegio que tengo al lado de casa, antes de la hora de entrada, los corrillos de alumnos en espera no levantan la mirada de sus pantallas y celebran lo que ven en las mismas de forma estruendosa. Seguramente su comportamiento es lícito y sólo están ocupados en las estupideces que recorren las redes. Perdiendo el tiempo. Los estudiantes que se estrenan en la etapa del instituto deberían saber que llevan una bomba en sus mochilas, que se puede activar para estirar todo lo posible sus primeros amores o lecturas. También para desactivar un horizonte de delincuente digital sin escrúpulos, dispuesto a hacer daño hasta límites insospechados y terroríficos.

Compartir el artículo

stats