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Opinión | Punto de vista

Rafael Esparza Machín

La no representatividad del «polisario»

Un vehículo del Frente Polisario en Bir Lehlu (Sáhara Occidental).

Un vehículo del Frente Polisario en Bir Lehlu (Sáhara Occidental). / Reuters

La afirmación de que el «polisario» es el representante legítimo del pueblo del Sáhara es una farsa, destinada a ocultar los numerosos crímenes cometidos contra la población cautiva de los campamentos de Tinduf durante los últimos cincuenta años.

El polisario no se creó hasta 1973, respondiendo a circunstancias propiamente marroquíes, cambiando sus objetivos al amparo de los intereses de Gadafi y mudándolos bajo el patrocinio argelino.

El polisario era desconocido en la época de las luchas por la liberación del Sáhara, donde todas ellas fueron lideradas por auténticos patriotas marroquíes, muchos de ellos perseguidos y muertos por las autoridades franco-españolas desde la época de Maalainin, la guerra de 1957-58 o el asesinato de Basiri.

El polisario es una milicia armada estructurada según el modelo soviético de partido único, sin espacio para voces discrepantes, como consecuencia, las personas que viven en los campos se ven privadas de sus libertades y derechos humanos más básicos.

El polisario no es el representante de los saharauis. Representa los intereses y la agenda de su país anfitrión, que nombra a sus líderes en cada congreso y reprime cualquier organización independiente en los campamentos.

Desoyendo los constantes llamamientos del Consejo de Seguridad desde 2011, el estado anfitrión se niega a autorizar a la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados a registrar y contar a la población de los campamentos de Tinduf. Esta negativa no tiene otro objetivo que permitir al polisario saquear la ayuda humanitaria, manteniendo a sus habitantes en una situación de desnutrición crónica, como lo demuestran los informes OLAF de la Comisión Europea y las denuncias de numerosas ONGs.

A pesar de todas las maniobras del estado anfitrión el 84% de los estados miembros de la ONU no reconocen la pseudo «república saharaui» y, por el contrario, el apoyo formal a la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos en 2007 ha superado ya la barrera de los 100 países, y sigue creciendo día a día.

El polisario» no tiene derecho a hablar en nombre de los saharauis ni a proclamarse como su representante. La realidad es que sólo representa los intereses de gran parte de sus acaudalados dirigentes y del cumplimento de los objetivos de su país anfitrión.

La creación del Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), en el seno de los propios campamentos, ha roto el monolitismo del polisario de una manera contundente.

Al contrario de lo que sucede en los campamentos, la mayoría de los saharauis eligen a sus legítimos representantes a través de las elecciones legislativas, regionales y comunales celebradas de conformidad con la Constitución del Reino de Marruecos. A través de estas elecciones, los saharauis gestionan sus propios asuntos económicos, sociales y culturales de forma democrática, en el marco de una regionalización avanzada. Los electos locales resultantes de estas elecciones participan, como representantes de la región en los trabajos de la Cuarta Comisión.

Al participar masivamente en las elecciones del 8 de septiembre de 2021, los saharauis han demostrado una vez más el apego a su identidad marroquí y a la integridad territorial de Marruecos, y su rechazo a la idea de un «pueblo saharaui» distinto del pueblo marroquí.

La Iniciativa de Autonomía bajo soberanía marroquí es la única solución que permitirá a los saharauis realizar sus aspiraciones y vivir en estabilidad, prosperidad y democracia.

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