Opinión | Reseteando

Un momento apasionante

Es lógico que Morales, en su especie de discurso del estado del terruño, muestre una inclinación hacia la pasión, facultad que no casa con la prudencia exaltada por el inevitable Maquiavelo

Morales hace balance de su gestión al frente del Cabildo de Gran Canaria

Morales hace balance de su gestión al frente del Cabildo de Gran Canaria

A Antonio Morales, presidente del Cabildo, le tocó ayer hacer balance en su predio sobre cómo va la Isla y hacia dónde se dirige. En un arranque de fuego artificial y después de hacer números calificó el momento de «apasionante». Si fuese así no habrían salido a la calle miles de personas el 20A para manifestarse contra el modelo socioeconómico en el que están inmersos. Puede ser que el jefe de la corporación vea excitante esta protesta multitudinaria en favor de unas reglas diferentes frente al capitalismo turístico.

Puede ser que la incógnita sobre qué será de esta Isla dentro de 50 años sea un acicate para que Morales se sienta pletórico. No se sabe si para una repetición de mandato o para inventar cualquier artefacto con ínfulas renovadoras, ya sea tecno o político, da lo mismo. En pulcra sinceridad, diría más: que tampoco es desacertado el diagnóstico del presi.

En Canarias, en general, todo resulta realmente «apasionante», no porque debajo de la base geomórfica de La Palma pudo estar un día la misteriosa Atlántida, o porque Julio Cuenca siga todavía en la búsqueda del campo de batalla donde los castellanos y los aborígenes se partieron la crisma por última vez.

No, más bien es porque el adjetivo nos viene como alianza al dedo o al ombligo desde un punto de vista: nunca se sabe qué va a pasar, qué nos va a ocurrir, o si lo iniciado se va a quedar a medias. En este sentido, es lógico que Morales, en su especie de discurso del estado del terruño, muestre una inclinación hacia la pasión, facultad que no casa con la prudencia exaltada por el inevitable Maquiavelo.

Él sacó de su faltriquera porcentajes óptimos de crecimiento, repartos de agua para una agricultura menguante y vergel de empleo (con nóminas precarias, por cierto), entre otros indicadores del limonero de la contabilidad general. Admitamos que el momento es «apasionante», pero con respecto a qué o camino de qué. Hablaría en todo caso de encrucijada, sobre todo por respeto a los que necesitan de Cáritas, por los migrantes que llegan medio muertos o por los que gritan a favor de más oportunidades.

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