Opinión | Reseteando

Cancelación de Clara Muñoz

Este atentado constituye el epitafio más extremo de la falta de respeto a una trayectoria, el ejemplo más terrible para que los que en esta época de cólera preparan el cribado y sólo necesitan un chorro de gasolina para tomar sus decisiones

Escombros en la plaza dedicada a Clara Muñoz.

Escombros en la plaza dedicada a Clara Muñoz. / Juan Carlos Castro

Una plaza con el nombre de Clara Muñoz puede ser inutilizada con escombros y desechos de una obra pública, encargada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Este espacio público del barrio de San Cristóbal, donde no hay plazas de sobra, cabe convertirlo en un basurero porque Clara Muñoz, aparte de profesora, era crítica de arte y arquitectura en este mismo periódico, escritora, comisaria de exposiciones y una excelente y entregada agente de la mayor parte de los artistas jóvenes que pululaban por esta ciudad entre los 80 y 90.

Pero en este terruño se valora más cualquier porquería que estos servicios a la sociedad y a la cultura, por lo que un contratista tiene patente de corso para cargarse lo que le venga en gana. Y si a lo anterior añadimos que ella era una personas humilde, el bodegón para la barrabasada está más que repleto. El día en que la inauguró el exalcalde Hidalgo, con una ceremonia austera bajo el violín de Laura, fuimos a la casa-taller de José Ruiz, en el mismo paseo marinero.

Allí, con unas cervezas mañaneras, hicimos un brindis por ella, mientras el Atlántico golpeaba el muro con mucha fuerza y levantaba enormes cortinas de agua. Estaba allí, entre nosotros. Este atentado constituye el epitafio más extremo de la falta de respeto a una trayectoria, el ejemplo más terrible para que los que en esta época de cólera preparan el cribado y sólo necesitan un chorro de gasolina para tomar sus decisiones.

Nada más cancelador para su persona que el material de derribo junto a la placa que diseñó Antonio del Castillo: la ruina oponiéndose a la transparencia de la vida. Mal andamos si el jefe de unos obreros no sabe descifrar la importancia de un lugar, o le da lo mismo el motivo que lo originó. Mal vamos también si no hay ningún superior político que se despeine y llame al orden al infractor. Y todavía peor, si ningún vecino afectado reclamó contra la ocupación. Pero ya está dicho: los valores que representaba Clara Muñoz, adoptada con honores por este municipio, para más dolor, son una bagatela más en estos días de confusión.

Suscríbete para seguir leyendo