Opinión | Retiro lo escrito

La política universitaria actual

Hoy la Universidad no tiene entre sus objetivos educar críticamente a sus alumnos en las complejidades, contradicciones y relatividades del mundo, sino en asentir a todas sus opiniones, prejuicios, demandas y gilipolleces

Archivo - Columnas de humo tras varios bombardeos del Ejército de Israel contra la ciudad de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza (archivo)

Archivo - Columnas de humo tras varios bombardeos del Ejército de Israel contra la ciudad de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza (archivo) / Abed Rahim Khatib/dpa - Archivo

Como sin duda ya sabrá el lector la Universidad de La Laguna anunció hace un par de día que «rompe relaciones» con las universidades y centros de investigación de Israel «por el genocidio que se está perpetrando en Gaza». La Universidad –en puridad el Rectorado– actúa así asumiendo «las reivindicaciones de la comunidad universitaria» que incluye cerrar el programa Erasmus de intercambio universitario, renunciar a entablar convenios de colaboración y muchas cosas más.

Lo que es incomprensible es que ese prodigioso mecanismo no se utilice más a fondo. No es coherente detenerse en las universidades hebreas. Cuando en respuesta a la salvaje matanza de judíos del pasado 7 de octubre por la organización terrorista Hamas el gobierno de Israel comenzó los bombardeos furibundos sobre Gaza lo hizo informando unas horas antes a varios de sus principales aliados y, más concretamente, a Estados Unidos y el Reino Unido, cuyos servicios de inteligencia militar apoyaron el operativo.

Es más, las fuerzas aéreas y submarinas de ambos países atacaron varios objetivos en Yemen, con decenas de muertos incluidos, para amedrentar a los hutíes, que protegen a los dirigentes de Hamas. Francia y Alemania también colaboraron. ¿Por qué la Universidad de La Laguna es tan tibia? ¿Por qué el rector Francisco García demuestra tan poco valor cívico, tan escasa solidaridad, tanto cálculo mezquino? La Universidad lagunera debería mañana mismo (bueno, el lunes) romper cualquier tipo de relación con cualquier universidad o centro de investigación científica de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania, porque sin la colaboración de estos Estados delincuentes en los planos político, militar y diplomático, Israel no podría llevar meses reventando Gaza. ¿A qué espera, rector? ¿Va a demostrar o no su verdadera estatura progresista? Usted, doctor García, ¿no sabe quiénes financian la Universidad de Harvard, por ejemplo? ¿No sabe qué personalidades, empresas y fondos de inversión ponen las perras en la Universidad de Oxford o en el Instituto Max Planck? ¿Por qué cree o simula creer, que toda esa pasta sale de empresas especializadas en cultivar petunias y regalar peluches de osos amorosos?

Y en realidad nos estamos quedando a medias. El sacrificio de la veintena de pibitos que tuvieron que afrontar temperaturas de hasta doce grados centígrados en su acampada en el campus por la causa palestina merece algo más. España lleva muchos años vendiendo armas y municiones a Israel. Durante los últimos treinta años balas fabricadas en España han destrozado muchísimos cuerpos palestinos, africanos, latinoamericanos. Pese a las reiteradas declaraciones del ministro José Manuel Albares en sentido contrario, una institución tan respetable como el Centre Delás per la Pau ha demostrado que todavía en noviembre pasado España vendió armas y municiones a Israel por más de un millón de euro.

El Centre Delás sacó los datos del portal del Comex. El material (bombas, granadas, torpedos, minas, cartuchos) procedió de una fábrica de Palencia y salió por vía marítima. Ese mismo noviembre el Gobierno español compró misiles israelíes Spike LR2 por 287,5 millones de euros según el periódico digital El Salto. ¿No es todo esto más que suficiente, acaso, para que la Universidad de La Laguna rompa inmediatamente relaciones con todas las universidades españolas, al menos hasta que el gobierno español no garantice fehacientemente que el embargo de armas para Israel se cumple de manera estricta?

Debemos exigir al magnífico rector de La Laguna que no afloje el pulso, no abandone su compromiso ético, no deje de adular con ejemplar babosería a los alumnos: las elecciones nunca están lejos. Porque hoy la Universidad no tiene entre sus objetivos educar críticamente a sus alumnos en las complejidades, contradicciones y relatividades del mundo, sino en asentir a todas sus opiniones, prejuicios, demandas y gilipolleces.

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