Opinión | Cartas a Gregorio

El trabajo mejor pagado

Recreación artística del impacto de la IA en la disciplina informática.

Recreación artística del impacto de la IA en la disciplina informática. / Generador de imágenes de la IA de BING para T21/Prensa Ibérica, desarrollada con tecnología de DALL·E.

Querido amigo: Los programadores que se dedican a optimizar y reducir la plantilla de trabajadores de las empresas, son actualmente los más valorados y los que más dinero ganan. Es lo mismo que hacen las fábricas de armamento norteamericanas, que nos venden bombas para acabar con la guerra.

Pero la cosa no acaba aquí, Gregorio, porque luego nos venden escudos antimisiles para acabar con las bombas, de la misma forma que algunos hackers o piratas informáticos se dedican a introducir virus para destruir los programas de las empresas.

Ya no hay nada que sea duradero, Gregorio, a menos que apliques la política del barbero, que está seguro de que sus clientes repiten porque siempre les vuelve a crecer el pelo.

Es la política del clínex, la de usar y tirar mientras se pueda comprar. Pero sin trabajo no hay consumo, de lo que se deduce la solución del “pan para hoy y hambre para mañana”, que es lo que están haciendo la gente pobre del Risco de San Nicolás, que venden sus casas a los italianos que vienen a invertir en la isla y luego se fuman el dinero. Son los nuevos indigentes que vemos ahora durmiendo en la Calle Triana.

Por otra parte, la llegada de la Inteligencia Artificial parece que traerá beneficios, lo que no sé es si, para nosotros, llegará a tiempo.

De todas formas, no hace falta ser muy inteligente para mejorar la gestión del mundo que hemos hecho los humanos, que nos estamos cargando la salud del planeta a base de explotar sin límite sus medios naturales en beneficio de unos pocos. Al menos la IA no será tan egoísta.

Arturo Pérez Reverte publicó en 2019 «Una historia de España» (Ediciones Alfaguara, SA), una visión personal de la historia de España contada en artículos cortos en los que hace un recorrido desde el principio de nuestros tiempos hasta la transición.

Nos muestra este gran escritor lo poco que han cambiado las cosas de cuando las fronteras las establecían mercenarios a sueldo de los reyes, o de los papas como Clemente VII (Florencia, 1478-Roma, 1533) dado el compadreo del papa con los franceses y a la conspiración contra España, que, por aquel entonces, era la dueña de medio mundo.

Pérez Reverte lo califica como «Un hijo de la gran puta con hilo musical y ventanas a la plaza de San Pedro…»

Dicen los cronistas que murió envenenado, algo habitual en aquella época, pero que, según parece, sigue siendo el método que utilizan en países del este como Rusia, que también se sirve de mercenarios a sueldo para organizar la guerra como los del Grupo Wagner, que combaten para controlar los yacimientos petrolíferos y los intereses rusos en Europa o en África.

El que paga manda, aunque la única diferencia entre un camión de mercenarios pagados y otro de cerdos sea la matricula, Gregorio, con perdón para los cerdos.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.