Opinión | Papel vegetal

La ultraderecha pide cancha en Bruselas

Manifestación en París contra la victoria de la ultraderecha francesa

Manifestación en París contra la victoria de la ultraderecha francesa / antonio Torres

Los partidos de la ultraderecha europea, con los Fratelli d’Italia de la primera ministra de ese país como mascarón de proa, piden cancha en Bruselas. Se discute estos días en la capital comunitaria quiénes integrarán la nueva Comisión y del apoyo que puedan recibir de los diferentes grupos parlamentarios. El partido de Giorgia Meloni se ha distanciado últimamente de sus orígenes fascistas y abrazado el atlantismo, que es lo que más cuenta en Bruselas, pero hay todavía dudas de su sinceridad. Así se ha visto últimamente a miembros de sus juventudes hacer el saludo romano y entonar himnos a Benito Mussolini. ¿Acaso pecadillos de juventud? Está por ver.

Hasta las últimas elecciones al Parlamento, en las que los partidos llamémoslos «tradicionales» sufrieron un descalabro en beneficio de las nuevas derechas, eran ellos solos los que decidían. En la nueva cámara, sin embargo, no podrán ya marcar la agenda como habían venido haciendo hasta ahora cristianodemócratas, socialdemócratas y liberales. Y la primera en recordárselo ha sido precisamente la jefa del Gobierno de Roma, que se sintió marginada del proceso de nombramiento de los nuevos cargos de máxima responsabilidad, que negociaron entre ellos los partidos de siempre.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ratificada en su cargo por la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno, no está segura de obtener como en la pasada legislatura el apoyo parlamentario de los Verdes y la izquierda socialdemócrata. La conservadora alemana anunció, antes de las elecciones, su voluntad de entenderse en caso necesario con un sector del Grupo de Conservadores y Reformistas, que preside precisamente Meloni.

El canciller federal alemán, Olaf Scholz se oponía en principio a ello, pero, al haber sufrido su partido socialdemócrata un humillante descalabro, junto a verdes y liberales, en las europeas, tiene menos capacidad de presión en Bruselas. Y así ha terminado reconociendo que su compatriota von der Leyen tiene derecho a colaborar en adelante con la primera ministra de un país también fundador de la UE como es Italia.

La pregunta que se plantea ahora es a quién de sus compatriotas querrá Giorgia Meloni que se nombre para una de las dos vicepresidencias de la Comisión Europea. Parece que su elección es Raffaele Fitto, uno de los líderes su partido. Con la probable aceptación de ese nombre por el resto de los líderes, un partido de ultraderecha estará ya firmemente anclado en las estructuras comunitarias. Y ése es sólo el primer paso.