Opinión | Contexto

Diego Fernando Ojeda Ramos

La realidad de la papa en Gran Canaria

Un agricultor pide ayuda para vender sus papas

Un agricultor pide ayuda para vender sus papas

La producción de papa en Gran Canaria representa no solo un legado agrícola, sino una pieza clave de la soberanía alimentaria de la isla. Sin embargo, detrás de la cosecha de este tubérculo, esencial para la dieta de las personas en Gran Canaria, se esconden una serie de desafíos que afectan a las personas agricultoras locales. Desde la competencia externa hasta la especulación del mercado, se crea un entorno complejo y, a menudo, desalentador.

La producción de papa en Gran Canaria se enfrenta a numerosas dificultades. La insularidad impone limitaciones logísticas que encarecen los insumos necesarios, como fertilizantes y semillas certificadas. Además, las condiciones climáticas a veces impredecibles y las variaciones en la calidad del suelo requieren una gestión agronómica precisa. La detección de plagas, como la polilla guatemalteca, y el control de enfermedades son esenciales, pero también costosos y laboriosos. Aquí, el análisis de tierras y el asesoramiento técnico que ofrece la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria juegan un papel fundamental para mantener la salud de las plantaciones y asegurar rendimientos adecuados.

A estos retos se suma la competencia feroz de las papas importadas, que frecuentemente son más baratas debido a economías de escala, los bajos salarios que se pagan a las personas agricultoras en los países de origen, así como la falta de garantías fitosanitarias que exige la Unión Europea a las personas productoras en la Unión. En períodos de producción local, la llegada masiva de papas del exterior puede desplomar los precios en el mercado insular, poniendo en riesgo la viabilidad económica de las personas agricultoras locales. La especulación agrava esta situación; intermediarios y grandes distribuidores a menudo influyen en el precio de la papa, reduciendo aún más las ganancias de las productoras locales, quienes ya de por sí operan con un margen de beneficio reducido.

El Concurso Oficial de la Papa de Gran Canaria es otra iniciativa significativa. Más allá de ser una celebración de la gran calidad y variedad de la papa local, este evento promueve el consumo de papas de Gran Canaria y sirve como plataforma para que las personas agricultoras expongan sus mejores cultivos, fomentando el orgullo por la producción local y contribuyendo a la cohesión del sector.

La Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica ha desempeñado un rol crucial al ofrecer asesoramiento técnico y financiero. Programas de detección de plagas, análisis de suelo y técnicas de manejo sostenible han sido vitales para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de las explotaciones. Además, las ayudas económicas, tanto directas como indirectas, han facilitado la adopción de mejores prácticas agrícolas y la modernización de las técnicas de cultivo.

En última instancia, la papa en Gran Canaria no es solo un cultivo; es un símbolo de la lucha por la soberanía alimentaria y la supervivencia de las tradiciones agrícolas frente a un mercado globalizado y, a menudo, desfavorable. La combinación de apoyo institucional, innovación agronómica y resiliencia comunitaria es esencial para garantizar que la producción de papa siga siendo una parte vital del paisaje y la economía de Gran Canaria.

Con un enfoque integrado que combine apoyo financiero, asesoramiento técnico y la promoción del consumo local, tal y como se ha hecho en los últimos años, Gran Canaria puede proteger su producción de papa frente a los desafíos actuales, asegurando un futuro sostenible para este preciado cultivo.