Opinión | Cartas a Gregorio
Delincuentes aforados

Compradores en el Mercado Central / Juan Carlos Castro / LP/DLP
Querido amigo El problema que impide la tramitación diligente de los documentos en las instituciones públicas, es un asunto de responsabilidades determinadas, y así como los funcionarios están obligados a responder de los documentos técnicos que firman, los políticos pueden acogerse a las amnistías que ellos mismos decretan o de servirse de su condición como aforados.
La cuestión es que el funcionario se niega a firmar cualquier documento que no se ajuste a las normas según su criterio, o que exija la aportación de una documentación interminable antes de firmar su visto bueno.
Eso es, precisamente, lo que hace que las solicitudes se amontonen en los ayuntamientos y en todos los organismos públicos.
Los políticos, además de presionar al funcionariado, optan entonces por la subcontratación, y allí es donde aparecen las empresas privadas dispuestas a hacer lo que sea por conseguir un contrato.
Un vecino de Telde hizo una pequeña reforma en su casa que alguien denunció, y enseguida aparecieron los municipales en su casa con una orden para que se presentara en el Ayuntamiento. Al día siguiente a primera hora estaba el vecino en el departamento de urbanismo y, después de verificar la denuncia, el concejal le preguntó el por qué no había solicitado el permiso de obra reglamentario, y el susodicho le contestó que sí, que lo había solicitado hacía más de dos años y que, al no recibir respuesta decidió hacer la reforma por su cuenta y riesgo, argumentando: «Prefiero pedir perdón que pedir permiso»
Quién haya tenido trato con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria sabe de lo que estoy hablando. Como en mi caso, que llevo más de seis años intentando recuperar los murales que en 1958 realizó Pepe Dámaso para el Mercado Central de Las Palmas de Gran Canaria reproduciéndolos en cerámica según el original, ya que, por negligencia de los responsables municipales, habían desaparecido en obras realizadas posteriormente.
En 2018 presenté el proyecto bajo la autorización y el beneplácito del autor, propuesta que fue aceptada y publicitada por los responsables del ayuntamiento.
El Gobierno de Canarias aceptó el presupuesto y pasó el importe al Cabildo grancanario para que lo remitiera al Ayuntamiento, pero, como quiera que este no había justificado partidas anteriores, lo retuvo, y, después de un largo papeleo, lo transmitió a la Gerencia de Turismo LPA. Ahora resulta que el gerente de esta sociedad me comunica que el expediente no es posible que pase la fiscalización de la Intervención del Ayuntamiento tal como se planificó, y me solicita documentación para intentarlo por otra vía.
En definitiva, Gregorio, que mucho me temo que la obra de restauración no llegue a tiempo para que su autor la vea terminada.
Parece que la mayoría de los personajes que se dedican a la política se convierten en delincuentes con despacho propio y vista al mar. Pero, eso sí: aforados, que para asumir responsabilidades ya están los funcionarios.
Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.
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