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Opinión | Newsletter

Gemma Martínez

Por el bien del Banco de España

Archivo - Edificio del Banco de España.

Archivo - Edificio del Banco de España. / Carlos Luján - Europa Press - Archivo

El Banco de España tiene una vacante sin cubrir, la de gobernador. Resulta poco edificante que la entidad más relevante del sistema financiero esté descabezada desde junio después de que venciera el mandato de Pablo Hernández de Cos sin que el Gobierno designara un sustituto. La subgobernadora Margarita Delgado ocupa el puesto en funciones, pero su mandato vence el día 11. Si el Ejecutivo de Pedro Sánchez no acelera el relevo, la institución se quedará sin gobernador ni subgobernador un día antes de la reunión de tipos del Banco Central Europeo. España ocupa un sitio en la autoridad monetaria de la zona euro y sería inadmisible dejarlo vacío.

El Gobierno mantiene la candidatura del ministro José Luis Escrivá, pero el rechazo del Partido Popular le obligará al relevo de forma unilateral. Sánchez puede hacerlo porque el Gobernador es nombrado por el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno y sin que sea necesario el respaldo del Parlamento. Es así a pesar de que una norma no escrita dicta que el Gobierno elige al máximo responsable y el principal partido de la oposición, al subgobernador. Si ahora no sucede, sería la primera vez desde 2006.

La institución ha tenido 70 gobernadores hasta hoy, que en su mayoría eran economistas sin definición política declarada, salvo excepciones recientes como la de Jaime Caruana (PP) o Miguel Ángel Fernández Ordóñez (PSOE). El Gobierno, consciente de lo insólito del perfil de Escrivá, argumenta que cinco gobernadores de la zona euro fueron antes ministros. Pero son casos minoritarios.

En este contexto, un gobernador sin vínculos políticos públicos siempre es preferible –por mucho que la valía de Escrivá esté fuera de duda– para un cargo que se ha de ejercer manteniendo la independencia del Gobierno. En todo caso, urge realizar el relevo, pactado o unilateral, ya que la interinidad es sinónimo de incertidumbre y daña a una institución cuya credibilidad costó de recuperar después de la crisis financiera de 2008.

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