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Opinión | Volando bajito

Valiente Nevenka

Nevenka Fernández y Ana Pastor.

Nevenka Fernández y Ana Pastor. / Cedida

Intimida e impone el ambiente en el que se desarrolló el infierno de Nevenka en el Ayuntamiento de Ponferrada. Un atropello propio de la época que derivó en documental y ahora en una película.

Nevenka Fernández fue la primera mujer que en España se atrevió a denunciar a un político por acoso sexual, Ismael Álvarez, alcalde de Ponferrada, desplegó una maquinaria del acoso sexual contra Nevenka con la precisión de un reloj suizo.

Ismael (PP) la persiguió, la vejó y le recordó que «te toco el culo cuando me salga de…», le quitó competencias a la entonces concejala, puso en peligro la hipoteca o que ella pagaba recomendaba a sus padres que le ingresaran en un psiquiátrico como si fuera una enferma mental. Viendo las primeras imágenes de Nevenka llama la atención su juventud y belleza. Era una mujer guapa pero con el miedo en el cuerpo. Tenía 26 años en un mundo extraño presidido por lo peor de la política. Desde que Ismael la vio, joven, y desorientada, puso los ojos en ella. Así comenzó la siembra. En los encuentros de trabajo celebrados fuera de la ciudad el reservaba cama de matrimonio argumentando que la economía del Ayuntamiento lo agradecía; cuando la chica preguntaba «¿Y mi cama?», su respuesta fue «los buenos amigos duermen juntos».

Nevenka vivió episodios vejatorios que le afectaron tanto que su madre describió el estado físico y mental de su hija de «piltrafa». Ismael la nombró concejal nombramiento y aceptación que al acosador le sirvió de llavín para acceder a los deseos carnales que el cuerpo se lo pidiera.

En el documental Nevenka habla por primera vez en veinte años de su infierno y lo hace porque a su lado ha tenido la fuerza que da un buen compañero, vivir fuera de España, y periodistas, en especial sus amigos Juan José Millás y Ana Pastor.

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