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Opinión | Reflexión

Hacer política sin ponerse de perfil

Vista del Guiniguada, donde se plantea el concurso del paseo de las artes y la cultura.

Vista del Guiniguada, donde se plantea el concurso del paseo de las artes y la cultura. / Juan Castro

Carta abierta a Gemma Martínez Soliño, concejala de Sostenibilidad de Las Palmas, representante de Podemos, a propósito del concurso «Paseo Guiniguada de la Cultura y las Artes Canarias»

Estimada Sra. Gemma Martínez Soliño, concejala de Gobierno del Área de Desarrollo Estratégico, Sostenibilidad y Energía; Accesibilidad, Parques y Jardines, y Agricultura, Ganadería y Pesca, y segunda teniente de alcalde, además de representante de Podemos en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

Me dirijo a usted, en mi calidad de vecino de Las Palmas, urgido por la proximidad del fallo del concurso «Paseo Guiniguada de la Cultura y las Artes Canarias», que habrá de consumar un atropello a la legalidad y perseverará en las políticas que nos conducen aceleradamente hacia el colapso climático mundial.

Sabrá usted, y lo sabrá solo por los medios de comunicación, pues una tentativa de decirlo en el Pleno fue impedida por el aparato del gobierno municipal, que este certamen está siendo contestado por un significativo sector de la ciudadanía. Resumo la protesta en dos puntos: 1) Una vez que el tramo de la GC-110 que sepulta el tramo final del Guiniguada ha quedado obsoleto por la apertura de la Circunvalación y los túneles de San José, rechazamos que se dé categoría de perpetuidad a la sepultura del barranco mediante este previsto paseo y, por el contrario, reclamamos la recuperación de su cauce, y con él de su dimensión de sumidero de carbono, mediante el desmantelamiento de las bóvedas de hormigón que lo entuban y la capa de asfalto que lo cubre. 2) Exigimos que se culmine el trámite del Plan Especial que desarrolla el Sistema General previsto en el Plan General de Ordenación que obliga a llevar a cabo el oportuno proceso de participación ciudadana y la evaluación ambiental en el procedimiento

En fin, leo en la web del Ayuntamiento, señora edila, que, por decreto organizativo de Alcaldía 42296/2024, de 30 de octubre, entre los ámbitos materiales y sectores funcionales del Área que dirige, se encuentran la coordinación de las políticas municipales en la consecución de la mejora de la calidad ambiental del término municipal e, igualmente, la coordinación con los órganos afectados de otras áreas de gobierno en aquellos aspectos que competen a las materias de medio ambiente. Tales responsabilidades hacen de usted una figura principal en la convocatoria del concurso y, sin embargo, no tengo noticia de que haya ejercido las mismas en este asunto. No soy el único opositor al certamen sorprendido porque lo respalde con su silencio y, en el caso de que malinterprete su mutismo, no entiendo entonces cómo es que no ha protestado en el seno del gobierno municipal por haberlo puesto en marcha sin su anuencia; cómo no ha hecho valer el peso de su cargo; cómo no nos ha dado cumplida información a la ciudadanía sobre todo ello y, en consecuencia, cómo es que sigue sin presentar su dimisión.

Antes de ponerme a escribirle esta carta hice algunas consultas en red para cerciorarme de las atribuciones de su cargo y comprobar si ha realizado declaración alguna sobre el concurso que nos trae -desgraciadamente no encontré nada-, pero también para contrastar mi parecer con el de otros con ánimo de hallar el modo más ágil de trasladarle públicamente mi desconcierto. En esta última faena di con un texto que contiene afirmaciones que, por su precisión y rotundidad, no puedo sino hacer mías. Se trata, de seguro lo conoce, del documento político «La fuerza para seguir transformando», que su partido, Podemos, aprobó en noviembre del año pasado.

En uno de los puntos de esta hoja de ruta, su formación manifiesta honda preocupación por el estado de unas «sociedades gobernadas por el mercado que sigue operando a pleno rendimiento y llevando a la humanidad a unos niveles de desigualdad nunca antes vistos y a la propia destrucción del planeta Tierra». Aunque creo que lo que nos arrastra a la catástrofe es un fenómeno más amplio, el proceso de acumulación incesante de la modernidad, suscribo íntegramente la alarma sobre el reemplazo a pasos agigantados de la política por la fuerza ciega del mercado. No puedo dejar de recordar al respecto lo que dice el recientemente fallecido Fredric Jameson -gloria eterna- en su artículo «La ciudad futura», publicado en la «New Left Review»: «Alguien dijo una vez que era más fácil imaginar el fin del mundo que imaginar el fin del capitalismo. Ahora podemos corregir esta afirmación y asistir al intento de imaginar el capitalismo a través de la imaginación del fin del mundo». El mundo, señora concejala, está hecho al modo de los sitios y, vaya al diablo la nostalgia, la partida del fin del mundo se juega también en el sitio del Guiniguada.

A continuación, el documento de su partido dice que «ante este escenario, es fundamental que las formaciones políticas planteen medidas realmente transformadoras que dejen atrás las acciones cosméticas y de verdad garanticen la lucha contra la crisis ecológica». Dadas las condiciones particulares de la actuación previstas en las bases del concurso, como la 8.1, que, sin aporte de informes técnicos, ni atisbo alguno de argumento, determina sin más que «hay que mantener el barranco canalizado con las bóvedas de hormigón» y, a tenor del palabrerío «ecoimpostor» que rezuman las mismas, en el momento en que escribo, señora Martínez Soliño, no se me ocurre otra acción municipal más cosmética y menos garante de la lucha contra la crisis ecológica que el certamen municipal «Paseo Guiniguada de la Cultura y las Artes Canarias».

Dice asimismo la hoja de ruta de su fuerza política que «Podemos no comparte ni compartirá jamás el retorno a una vieja cultura política pre-15M de despacho y de dirigentes que llevan 30 años ocupando cargos públicos y orgánicos». Señora concejala: participé en las manifestaciones del 15M, de las que ningún partido puede reclamarse, y creo firmemente, en línea con el documento, que poner freno a la lacerante degeneración de nuestro, ya de partida, más que defectuoso sistema democrático pasa por agradecer los servicios prestados y mostrar la puerta de salida a la gente que desde hace demasiado tiempo detenta cargos orgánicos y públicos en el mismo. Dicho esto, pienso en sus más significados compañeros de gobierno y no puedo evitar preguntarme si su partido y usted misma entienden lo que entiendo yo cuando leo la proclama tan taxativa que acabo de citarle. Sea como fuere, permítame extractar lo que se dice a continuación de la misma: «Por el contrario, Podemos mantendrá y profundizará la que es su seña de identidad: la participación democrática y el protagonismo militante y ciudadano frente a las pulsiones elitistas y a las dinámicas antiparticipativas». Señora Martínez Soliño: quienes nos oponemos a que la construcción de Las Palmas se sustraiga a la opinión de sus habitantes y a que, como hace este malhadado concurso, se ignoren los mandatos de los instrumentos que la expresan, nos oponemos con ello a que los aparatos de los partidos lo decidan indirectamente todo por el conjunto de los ciudadanos, nos oponemos a que estos actúen como si una cajera de supermercado, que diría el juez Eloy Velasco, nada tuviese que opinar sobre los asuntos públicos que le conciernen, porque consideran que su opinión no vale nada. Añada a esta ignominia el agravante de que tales aparatos los conforman un reducido número de personas cuyo principal mérito, con harta frecuencia, consiste en la docilidad y la adulación a sus líderes.

En fin, para concluir, señora Gemma Martínez Soliño, concejala de Sostenibilidad y segunda teniente de alcalde, le recuerdo la reivindicación que su partido hace en este documento de «una forma de hacer política que es en equipo, sin ponerse de perfil». Hacer política sin ponerse de perfil. ¡Que menos!

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