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Opinión | Ágora

Volker Türk

Sobre el antisemitismo

¿Cómo criticar a Israel sin ser un antisemita?

¿Cómo criticar a Israel sin ser un antisemita? / Reuters

Existen señales preocupantes que apuntan a un resurgimiento del antisemitismo en Europa y el mundo. Los ataques contra personas judías, el acoso público y el discurso de odio en línea son algunos ejemplos. Una encuesta a judíos europeos reveló que casi todos han experimentado antisemitismo en el último año, y una gran mayoría ha tenido que ocultar su identidad. Todos debemos sentirnos indignados y horrorizados ante esta realidad.

Europa conoce bien a dónde conduce el discurso de odio y la discriminación. El antisemitismo es real y es abominable: una ideología perniciosa que hunde sus raíces en la intolerancia y el racismo, que siguen siendo una plaga en el mundo actual. El antisemitismo se manifiesta de distintas formas, de los prejuicios y el estigma a los pogromos y, en última instancia, en el genocidio. 80 años después del Holocausto, tenemos la responsabilidad de mantenernos vigilantes ante este flagelo mortal. Como escribió Anna Frank: «Lo que ya ha ocurrido no puede deshacerse, pero sí podemos evitar que vuelva a repetirse».

La denuncia de violaciones de derechos humanos es una parte esencial de nuestra vigilancia ante actos de antisemitismo. Sin embargo, estos esfuerzos no deben confundirse con antisemitismo. No obstante, los intentos por aplicar la etiqueta de antisemitas a las legítimas preocupaciones en materia de derechos humanos se han incrementado significativamente desde los horribles ataques de Hamás y otros grupos armados palestinos el 7 de octubre de 2023.

La brutalidad de los ataques de ese día, los relatos de tortura y violencia sexual, así como la toma de rehenes, muchos aún en cautiverio hoy, nos conmocionó a todos. Estos actos son infracciones graves del derecho internacional que he condenado de forma repetida, junto a todo el sistema de las Naciones Unidas y países del planeta. Es imperativo exigir cuentas a los responsables.

Según el Ministerio de Salud en Gaza, las operaciones militares de Israel han acabado con la vida de más de 44.000 palestinos. Mi oficina ha detectado que una gran mayoría de las víctimas verificadas eran niños y mujeres, lo que demuestra una aparente indiferencia por las vidas de la población civil. Las autoridades israelíes han incumplido también con su obligación de atender las necesidades humanitarias en Gaza, que se ve asfixiada por las muertes y la desesperación, ahogándose en las aguas residuales y la propagación de enfermedades. Las políticas de Israel en Gaza han venido caracterizadas por graves incumplimientos del derecho internacional, que yo he condenado de forma reiterada.

Me reuní con supervivientes israelíes y familias de rehenes, y con palestinos heridos en Gaza. En ambos casos, mi deseo fue abrazarlos, llorar con ellos y compartir su dolor. Estos encuentros nos devuelven a valores fundamentales como la empatía, la compasión y el cuidado mutuo, esenciales para hallar una salida a estos tiempos difíciles. Las políticas israelíes han recibido críticas, en algunos casos, antisemitas, culpando a todos los judíos por los actos del Gobierno israelí. Esta narrativa falsa se ha vinculado a ataques contra sinagogas, buscando fomentar el miedo y el odio. Condeno estos actos sin reservas.

Rechazo categóricamente los intentos de asociar todas las críticas a las políticas de Israel con el antisemitismo. No es antisemita condenar operaciones militares que plantean dudas sobre violaciones del derecho internacional, ni exigir el respeto a la legalidad o la responsabilidad por las miles de muertes en Gaza.

Mi oficina defiende los derechos humanos y la dignidad de todas las personas por igual, documentando violaciones en Gaza, Israel y otros lugares, sin importar la identidad de autores y víctimas. Estamos a favor de todos. Esa es la verdad que define los derechos humanos. Las Naciones Unidas seguirán luchando contra el antisemitismo, recordando las lecciones del Holocausto y enfrentándonos a la instrumentalización de esta lucha.

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