Opinión | Tropezones
Sobres de azúcar ilustrados
El amante del café, que suele coincidir con el aficionado a las buenas y abundantes comidas tiende a sustituir hipócritamente el azúcar por la sacarina, que como sabemos viene en un minúsculo sobrecito donde no cabe ni la palabra «edulcorante»

Un hombre se echa un terrón de azúcar en un café con leche en una cafetería de Barcelona. / REDACCIÓN
«Si la vida no te sonríe, ¡hazle cosquillas!». Es esta una típica frase como las que suelen venir tatuadas en los sobres de azúcar que acompañan el cafelito que nos sirven en el bar.
Normalmente las citas se inspiran en los refranes, en aforismos de célebres literatos como George Bernard Shaw, La Rochefoucauld, o Bertrand Russell o en boutades de personajes populares de la política o la farándula , desde Winston Churchill a Woody Allen.
Pero los aficionados también tienen cabida. Si a alguien le tienta contribuir al conocimiento universal, apuntando a los que endulzan su café, sepan que pueden encontrar en internet la dirección de una marca de azúcares que les brinda tal posibilidad. Busquen en «Pon tu frase en nuestro sobre de azúcar».
Yo no he experimentado esa tentación, tal vez porque tengo la suerte de despacharme a gusto divulgando mis elucubraciones en esta reseña semanal. Pero de ponerme a ello, sí me apetecería por ejemplo cataloguizar en forma de pregunta/respuesta la interpretación del sueño vivido anoche, y que todavía me ronda a la hora del café. Ya saben, haber soñado que volabas, que no encontrabas la salida, que ibas desnudo por la plaza del pueblo, etc. Sigmund Freud puede sin duda echarnos una mano en las respuestas.
Aunque si por el contrario les repatea este tipo de mensajes metidos como un caballito de Troya en su desayuno, sepan que existen también movimientos contrarios. Concretamente la Universidad de Cádiz viene promoviendo una iniciativa en dicho sentido,
En realidad no trata realmente de eliminar tanto «mensaje de autoayuda», sino sustituir las «frasecillas de efecto endulzante» por otras de tipo educativo. A título de ejemplo revelar en el sobrecito que «¡hay peces que cambian de sexo hasta 20 veces al día!» Fascinante, ¿verdad?
De todos modos, quizá el uso de sobrecillos tenga los días contados. Por un lado la gente trata de eliminar el azúcar. A mí me ha ocurrido en el extranjero servirme un café en algún establecimiento de nivel, y tener que pedir expresamente azúcar, al ser lo más normalizado prescindir del mismo.
Por otro lado también, y cada vez más, el amante del café, que suele coincidir con el aficionado a las buenas y abundantes comidas tiende a sustituir hipócritamente el azúcar por la sacarina, que como sabemos viene en un minúsculo sobrecito donde no cabe ni la palabra «edulcorante».
Sea como fuere, y ante el peligro de la posible extinción del sobre de azúcar, aquí van unas cuantas postreras citas.
«Si siempre te lo pasas bien, no te das cuenta de que te lo pasas bien… por eso es bueno pasárselo mal a veces».
«¿Cómo sabes que es imposible si no lo intentas?»
«Si nadie te entiende, interprétalo sencillamente como que eres un genio»
«No hables bien de ti mismo. Nadie te creerá. Ni hables mal de ti mismo. Todos te creerán».
«Un mal amigo es como la sombra. Solo está ahí cuando hace sol».
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