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Opinión | Observatorio

Antonio Gómez Gotor / Ignacio Gafo

Catedrático emérito de Ingeniería Química de la ULPGC / Ex Presidente de la Sección de Transportes y Energía del Comité Económico y Social Europeo

El nuevo Marco Financiero de la Unión Europea

Archivo - La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen,

Archivo - La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, / Eduardo Manzana - Europa Press - Archivo

El nuevo y actualmente en discusión, Marco Financiero Plurianual 2028-2034 de la Unión Europea (MFP), está redefiniendo las prioridades de inversión comunitaria y en Canarias, la luz roja se ha encendido en círculos conocedores de la negociación. La posible reducción del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Fondo Social Europeo (FCE) —pilares de las políticas de cohesión— preocupa a las autoridades autonómicas y al sector científico y empresarial, que temen un golpe directo y negativo a los programas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) actualmente en curso.

Sin embargo, nuestro archipiélago puede ver también una ventana de oportunidad en el creciente gasto europeo en defensa, resiliencia y tecnologías duales. En este sentido Canarias puede y debe aprovechar su posición geoestratégica y su capital científico para liderar proyectos de innovación con impacto europeo, como son los relacionados con el hidrógeno verde.

El MFP 2028-2034, de aprobarse tal y como está en la actualidad, supondría el fin del FEDER tradicional. Desde los años 90, el FEDER ha sido la principal herramienta para financiar parques tecnológicos, laboratorios y proyectos de transferencia de I+D+i en las islas. Pero el nuevo MFP plantea su reducción drástica e incluso su fusión con un Fondo Europeo de Competitividad, de gestión centralizada en Bruselas. A ello se une, para el sector agrícola, la desaparición de los programas POSEI tan importantes para el sector primario, que podría encontrar en la I+D+i una vía alternativa de diversificación de la producción y mejora de la productividad.

Esto implicaría que Canarias perdería parte de su autonomía para diseñar programas regionales y tendría que competir directamente con las regiones continentales, en general más ricas, más desarrolladas y mucho mejor interconectadas. Eso supondrá romper el modelo de cohesión territorial europea vigente en los treinta últimos años.

En resumen, que tendríamos menos gofio para desayunar y más cereales ultra procesados y que las papas deberíamos arrugarlas en un microondas tecnológico importado en vez de usar un caldero a fuego lento.

Los Programas Horizon Europe (FP10) e InvestEU, basados en la excelencia científica, suponen un reto adicional para las Regiones Ultraperiféricas (RUP), que tradicionalmente tienen menor capacidad estructural de participación en estos Programas. Su participación actual en estos fondos apenas supera el 0,3% del total europeo, cifra muy por debajo de nuestro porcentaje relativo en población o PIB.

Pero también, el giro del presupuesto europeo hacia la defensa abre un terreno inexplorado para nuestras islas. Bruselas planea aumentar un 25% el gasto en tecnologías estratégicas principalmente de defensa, que incluye la seguridad marítima, la ciberdefensa y una posible mayor cooperación con África Occidental.

Así, por ejemplo, el Programa Europeo de Ciberdefensa y los fondos del Digital Europe, nos pueden permitir crear laboratorios regionales especializados en protección de infraestructuras críticas insulares, incluyendo redes eléctricas, puertos y sistemas de transporte, así como las redes de comunicaciones submarinas oceánicas.

En esta nueva etapa, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) aparecen como actores naturales, ya que podrían participar en proyectos europeos sobre observación satelital, sensores avanzados y comunicaciones seguras y a ello podrían añadirse otras empresas canarias como ASTICAN y otras muchas pequeñas start-up tecnológicas que están creciendo en nuestras islas en temas como uso avanzado de drones o economía del dato.

Además, la posición del archipiélago en el Atlántico medio lo convierte en candidato idóneo para acoger centros de ensayo en vigilancia oceánica o laboratorios de ciberseguridad insular, ya que Europa necesita puntos estratégicos fuera del continente, y Canarias puede ser su laboratorio atlántico orientado al sur y al oeste.

Ante este escenario, el Gobierno de Canarias puede desempeñar, a través de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) entre otras entidades, un papel clave de coordinación y liderazgo a través de alianzas con universidades, centros tecnológicos y empresas, para posicionar proyectos en las nuevas líneas europeas, apoyándose en la Estrategia de Especialización Inteligente de Canarias (RIS 3 Canarias) que termina en el 2028 y que avanza a buen ritmo y con resultados esperanzadores.

Asimismo, la futura Ley de Ciencia de Canarias, actualmente en trámite de discusión parlamentaria, debería reflejar este nuevo escenario abierto por el MFP para aprovechar las oportunidades y minimizar los riesgos que el mismo implica.

Por su parte las universidades, y especialmente la ULGPC y la ULL, también juegan un papel fundamental. Ambas trabajan desde hace tiempo en la formación de perfiles técnicos especializados en ciberseguridad, inteligencia artificial, sostenibilidad y defensa y su objetivo será alinear la formación y la investigación académica con las nuevas prioridades de Bruselas. Esta reflexión debe extenderse a los Centros de Investigación y Centros tecnológicos establecidos en las diferentes islas, sin olvidar nuestra apuesta por el hidrogeno como hemos venido señalando en artículos anteriores.

Pero el desafío trasciende el mero ámbito insular. El Ejecutivo regional debe conseguir que Canarias lidere la posición común de las Regiones Ultraperiféricas (RUP) ante la Comisión Europea. Nuestra Región debe coordinar una Alianza RUP para la Innovación, con la que defender la continuidad de los fondos estructurales descentralizados para estas Regiones y reclamar un mecanismo específico de participación en el futuro Programa Marco de I+D, que nos permita acceder a los programas de concurrenciacompetitiva, ya que las RUP no pueden competir en igualdad de condiciones con las regiones continentales, si no se reconoce en la práctica su singularidad, recogida en el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

Este liderazgo podría materializarse mediante tres actuaciones. La primera, la creación de una Alianza RUP para la investigación y la innovación, coordinada desde Canarias, que defienda la continuidad del FEDER en esta materia y proponga la inclusión de un mecanismo específico de participación para las RUP en el Programa Marco de I+D.

En segundo lugar, acciones conjuntas de lobby ante la Comisión Europea y el Parlamento Europeo para apoyar esta Alianza y garantizar que la futura política de cohesión post-2027 mantenga un componente de innovación territorializado en relación con las RUP y que alcance a los Programas FEDER, FSE y POSEI.

En tercer lugar, desarrollar proyectos transnacionales RUP de I+D+i, liderados desde Canarias en ámbitos tales como la economía azul, la observación del espacio, la ciberseguridad insular y la adaptación al cambio climático en estas Regiones, que concentran una parte muy importante de toda la biodiversidad de la UE. También otro ejemplo, tan querido para nosotros, como sería desarrollar una economía del hidrogeno verde en estas regiones aisladas. Somos parte de la Unión Europea y queremos poner en valor nuestra capacidad para contribuir al bienestar, el progreso y competitividad de la misma.

En resumen, nos enfrentamos a un reto que exige una estrategia bien definida y mejor implementada. Nos enfrentamos a menos fondos directos europeos y más competencia internacional, pero también nuevas vías para la cooperación y la inversión. La clave estará por tanto en anticiparse y posicionarse, apoyándonos en nuestra singularidad como RUP y nuestra posición geográfica.

Si Canarias y las RUP actúan unidas, podrían no solo mitigar los eventuales efectos negativos de un recorte del FEDER, del FSE y del POSEI, sino también convertirnos en uno de los protagonistas del nuevo modelo europeo de innovación, basado en la seguridad, la sostenibilidad y la resiliencia tecnológica, tanto de grandes empresas como de PYMES sin olvidar los aspectos sociales y de cohesión que están en la esencia misma de la Unión Europea.

En este contexto, resulta especialmente relevante el Pacto por la Ciencia de Canarias, cuya firma está prevista para el 18 de noviembre en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, que reunirá a altos representantes del Gobierno autonómico, las universidades, los centros de investigación y el tejido empresarial. Este acuerdo simboliza un compromiso conjunto por fortalecer la investigación, la innovación y la transferencia de conocimiento como pilares del desarrollo sostenible del archipiélago, en sintonía con los nuevos retos europeos y la defensa de una política científica propia y cohesionada, algo por lo que ya apostamos desde la creación de la ULPGC en la década de los 80 y de la cual puedo sentirme orgulloso como profesor de la misma y pionero, muchas veces por ello incomprendido.

Sabemos que este desafío es importante y queremos transmitir que el mundo investigador e innovativo de Canarias, quiere apoyar a nuestro Gobierno en este momento de difícil negociación en Bruselas.

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