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Opinión | Observatorio

De chulo, a matón de barrio

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / GOBIERNO DE EEUU

Nada nuevo bajo el sol. Con absoluto desparpajo se acogen a la «doctrina Monroe», que procede de un presidente norteamericano del siglo XIX que se resume en cuanto a su política exterior en la que los Estados Unidos se oponen al colonialismo europeo en el hemisferio occidental, y sostiene que cualquier intervención en los asuntos políticos en el continente de América, como tal continente, por parte de potencias extranjeras de otros continentes, es un acto potencialmente hostil contra los Estados Unidos, y lo asumen como si se tratase de un derecho divino.

El expansionismo económico de China Popular, y las relaciones económicas de este país con Venezuela es tratado de colonialismo. Es decir, que los países latinoamericanos han de privarse de tratar sus recursos naturales y actividades económicas con países fuera de la esfera del continente, y a eso no le llaman colonialismo.

Hipócrita acción sobre el narcotráfico, una excusa sin sostén, como si las tramas de producción no estuvieran en otras latitudes, y no existieran redes de distribución «made in USA», que se benefician de una población enajenada, desorientada, y sin oportunidades, engrosando las bolsas de pobreza en Estados Unidos, obnubilados con el entusiasmo del «América First». Se trata de los recursos naturales de Venezuela, pero también de la consolidación de una conciencia social antiyanqui.

Durante la guerra fría soportaron la situación de Cuba sometiéndola al aislacionismo económico por contar con el apoyo soviético, y a todo tipo de injerencias en aras de impedir la consolidación de la revolución cubana, y ahora amenazan a la presidente de México por liderar un país de narcotraficantes, y detrás vendrán las «advertencias» a Nicaragua y Colombia.

Esta acción en Venezuela ha debido contar con algún tipo de apoyo interno del entorno de Maduro. Su enjuiciamiento será de traca, pero a eso ya la derecha nos quiere inmunizar, es decir, quieren que traguemos ruedas de molino, y en España ya tenemos un caso clamoroso, como el del hoy exfiscal general del Estado Sr. García Ortiz. Es lo de Groucho Marx: «éstos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros».

Raptar a un ciudadano extranjero para procesarlo y ……condenarlo, tiene su antecedente en el caso de Noriega. En aquella ocasión también asaltaron militarmente a Panamá, con la diferencia de que ahora el principio acusatorio carece de pruebas objetivas, pues se basa en un testimonio más que cuestionable, de un ciudadano como Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante denominado «El Chapo», que pacta su condena con el fiscal americano, a fin de obtener cómo inculpar a Maduro. Todo un «virtuosismo legal». Es como arrancar una confesión bajo tortura, siquiera diferida o atenuada, como es la cárcel.

Pienso que hay que preguntarse el por qué se sigue manteniendo la sede de la ONU en Nueva York. ¿Qué avala tal circunstancia? ¿Qué patrocinio moral o económico significa tener su sede en territorio norteamericano? ¿Qué liderazgo impone hoy el movimiento MAGA para la abdicación de la dignidad de los restantes estados signatarios? ¿Por qué los derechos al veto en el Consejo de Seguridad?

La sede de la ONU debe salir de EEUU, como respuesta al desorden moral que supone que EEUU haya desistido de organismos dependientes de la ONU como Unesco; Organización Mundial de la Salud (OMS); Acuerdo Climático de París; Consejo de Derechos Humanos de la ONU; Y la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Si a ello añadimos, sus intervenciones en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Siria y Libia, todos subrayados por Palestina y los continuos golpes de estado apoyados por este país y, además, EEUU adeuda a la ONU mil quinientos millones de dólares, y así hemos de reproducir el contenido del artículo Dos del Texto de la Carta de las Naciones Unidas.

«Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.»

Por menos hemos desahuciado a un inquilino.

Si a lo anterior añadimos que EEUU de América ha retirado su firma del Estatuto de Roma, sobre la Corte Internacional de Justicia, auspiciado éste por las Naciones Unidas, vemos como ahora elude la jurisdicción de esta Corte, pues, según aquel Estatuto en su artículo 8º es considerado crimen de guerra el «someter a deportación, traslado o confinamiento ilegales», que es lo que ha acontecido con Maduro y su esposa. Con lo anterior convendremos que es hoy en día inasumible que la cede de las Naciones Unidas resida en Estados Unidos de América.

Hay que renovar la casa sin mover sus cimientos, pues logros ha habido, y son la fortaleza moral de los ciudadanos del mundo.

Hemos de darnos cuenta de que estamos en manos de un misántropo, ególatra y tragón donde las simpatías no existen, y el valor de la vida humana le es indiferente. Casos como los de Groenlandia (Dinamarca miembro de la OTAN); y la avaricia por materias primas están fuera de toda consideración territorial. Allá donde mi ejército llegue hallaré mi satisfacción.

Estos son los valores y posicionamientos del movimiento MAGA (Make America Great Again). No sé si Groucho los hubiese podido cambiar.

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