Opinión | Observatorio
Jafeth D. Alonso Estupiñán
Formación Dual Universitaria, oportunidad para Canarias

Formación Dual Universitaria, oportunidad para Canarias / LP/DLP
“The best way to predict the future is to create it.” - “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo.” (Peter Drucker, padre del management moderno)
Peter Drucker recordaba -en una idea compartida también por pensadores como Alan Kay y atribuida en ocasiones a Abraham Lincoln- que «la mejor manera de predecir el futuro es crearlo». Y esto no podría ser más cierto cuando hablamos de la Formación Dual Universitaria (FDU), una herramienta que nos permite construir activamente el futuro de nuestro sistema universitario y, por extensión, de nuestra economía y sociedad en general.
En el mes de diciembre del año 25, tuve el enorme privilegio, como en ediciones pasadas, de conocer de primera mano el último informe elaborado por la Conferencia de Consejos Sociales de España, la Fundación Bertelsmann, Mondragon Unibertsitatea y la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), sobre la formación dual universitaria. Un documento imprescindible -una auténtica radiografía de dicho modelo universitario- que ofrece una visión lúcida sobre el estado actual, los avances y los importantes retos que afrontamos como país y, por supuesto, como comunidad autónoma.
La FDU es mucho más que una modalidad innovadora. Es una estrategia de país, además de una hoja de ruta para un territorio como el nuestro, para acercar el talento universitario a la realidad productiva, combinando de forma estructural la formación académica con una estancia formativa en empresas o entidades. Un modelo que, bien desarrollado, garantiza una transición más fluida al empleo de calidad y un mejor ajuste entre la oferta universitaria y las necesidades del tejido económico.
Muchas regiones de España e instituciones académicas de Canarias avanzan, pero aún de forma incipiente.
Los datos del informe mencionado con antelación son tan esperanzadores en algunos casos, como reveladores. En solo un año, España ha pasado a contar con 90 grados duales (un 25% más) y 66 másteres duales (un 29% más) respecto a 2024. En total, 156 titulaciones dualizadas, lo que significa un crecimiento del 27%. No obstante, este progreso aún representa apenas el 1,6% del sistema universitario, lo que invita a reconocer que estamos en una fase inicial, por no decir prematura, con un potencial enorme por desplegar.
El análisis también pone de manifiesto los obstáculos: desconocimiento del modelo entre estudiantes, universidades y empresas; rigidez normativa y burocrática, especialmente en lo relativo al Real Decreto 822/2021, cuya esperada modificación aún no se ha materializado; insuficiencia de recursos humanos y económicos para gestionar adecuadamente titulaciones duales; y dificultades adicionales derivadas de la naturaleza laboral del Contrato de Formación en Alternancia.
Pese a ello, el interés crece: más del 80% de las universidades españolas quiere avanzar en este sentido, y la mitad ya ha puesto titulaciones en marcha.
Canarias avanza discretamente, pero con una hoja de ruta clara.
Nuestro sistema universitario canario -compuesto por tres universidades públicas (incluyendo la UNED) y cinco privadas, una de ellas en fase aún de implantación- tiene un notable margen de crecimiento en formación dual. Hoy, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) cuenta con dos títulos duales entre grado y máster (Grado en Ingeniería Geomática y el Máster de Electrónica y Tecnología Digital Aplicada), mientras que la Universidad de La Laguna (ULL) prevé el lanzamiento de su primer título dual en este 2026.
Desde el Gobierno de Canarias, y más concretamente desde la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, celebramos estos pasos. Son necesarios, valiosos y estratégicos. Pero también es evidente que en Canarias, debemos acelerar con determinación. La realidad económica del archipiélago, cada vez más diversificada y abierta a la innovación, demanda profesionales capaces de integrarse en entornos reales desde el primer momento. Y eso solo es posible con un modelo dual robusto, coherente y extendido.
El itinerario formativo dual no es un capricho académico ni político, ni una moda pasajera importada de Europa u otros continentes. Es un instrumento comprobado y eficaz para afrontar tres desafíos estructurales del sistema universitario español:
1. La mejora de la empleabilidad juvenil.
Este tipo de formación establece un puente real entre universidad y empresa, favoreciendo inserciones laborales más tempranas, más estables y más cualificadas.
2. La adecuación de la oferta universitaria a la demanda económica.
Sectores clave para Canarias -digitalización, energías renovables, industria audiovisual, ingeniería, salud o turismo avanzado, etc.- requieren una estrecha colaboración formativa con empresas.
3. El impulso de la innovación aplicada.
La alternancia formativa crea entornos de conocimiento compartido que benefician tanto a estudiantes como a empresas y centros de investigación.
Los países europeos que el informe analiza –Alemania, Austria o Francia– ya acreditan décadas de experiencia con resultados contundentes: mayor empleabilidad, empresas más competitivas y universidades mejor conectadas con la realidad productiva. No hay razón para que Canarias no aspire a replicar esta senda.
La consolidación de la FDU exige un compromiso claro entre actores:
Universidades, adaptando sus planes de estudio e impulsando de manera proactiva nuevas titulaciones duales.
Empresas, abriendo oportunidades formativas reales, con itinerarios de aprendizaje significativos.
Administraciones públicas, aportando los incentivos, la claridad normativa y el apoyo estructural que garanticen el éxito del modelo.
Desde el Gobierno de Canarias asumimos esta responsabilidad. Sabemos que el sistema dual no puede depender únicamente de la voluntad de unos pocos centros o de la iniciativa aislada de determinadas empresas. Requiere estrategia, planificación, recursos y visión pública.
Mirar al futuro con ambición.
El informe concluye que la Formación Dual Universitaria tiene un futuro sólido en nuestro país. Yo añado: tiene un futuro imprescindible en Canarias. No podemos permitirnos que la brecha entre formación y mercado laboral siga ampliándose. La transición hacia una economía más digital, más sostenible y más innovadora exige actuar ahora.
Celebro, por tanto, el trabajo riguroso de las instituciones que han elaborado este informe. Sus conclusiones nos brindan un mapa claro y una hoja de ruta compartida. Canarias está preparada para dar el salto. Y debemos hacerlo juntos, con altura de miras, con ambición y con la convicción de que nuestro talento joven merece las mejores oportunidades.
La FDU no es solo una política educativa. Es una política de país. Y en Canarias, como territorio singular y diferenciado, debe ser una política de futuro.
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