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Opinión | Miren a ver

Las Palmas de Gran Canaria

Suelo para el Puerto de La Luz

Foro Prensa Ibérica en Canarias con Beatriz Calzada, presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas.

Foro Prensa Ibérica en Canarias con Beatriz Calzada, presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. / Andrés Cruz / LPR

El Puerto de La Luz y de Las Palmas se está moviendo en el lugar exacto donde hoy se cruzan economía, geopolítica y logística global. Hablar de puertos ya no es referirse solo a muelles y contenedores, sino a infraestructuras críticas que sostienen cadenas de suministro, seguridad, energía, industria auxiliar y servicios avanzados en un sistema portuario mundial en reordenación.

Las rutas comerciales, durante décadas percibidas como engranajes estables y casi invisibles del comercio mundial, han pasado al primer plano estratégico. La crisis del Mar Rojo, las tensiones en torno al Canal de Suez, la guerra de Ucrania y la creciente fragmentación del comercio internacional han puesto de relieve su vulnerabilidad. En paralelo, las empresas están rediseñando sus cadenas logísticas con un criterio dominante: resiliencia. Esto implica diversificar trayectos, acercar operaciones a mercados emergentes y operar a través de puertos que complementen sus infraestructuras físicas con ecosistemas completos de servicios.

Los periodos de cambio abren ventanas de oportunidad que solo se consolidan mediante inversión, planificación y visión estratégica"

En ese nuevo tablero, los enclaves situados en cruces de rutas adquieren una relevancia renovada. El Puerto de La Luz y de Las Palmas encaja con precisión en ese perfil: nodo tricontinental, plataforma de escala, centro de servicios marítimos de altísima calidad y base de apoyo a flotas internacionales. Sin embargo, la geografía, por sí sola, ya no garantiza posiciones de ventaja. Los periodos de cambio abren ventanas de oportunidad que solo se consolidan mediante inversión, planificación y visión estratégica.

Fuertes inversiones

Ahí es donde encaja el actual ciclo inversor de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. La entidad prevé destinar 122,82 millones de euros a grandes obras a lo largo de 2026, con un objetivo claro: ganar superficie operativa y reforzar su capacidad de respuesta. Entre las actuaciones destacan la tercera fase de la prolongación del dique Reina Sofía, el muelle adosado a este dique, la ampliación del muelle Juan Sebastián Elcano y nuevas intervenciones en atraques de pasajeros, rampas Ro-Ro y mejoras de calado. No se trata de actuaciones aisladas, sino de una ampliación estructuralpara absorber tráfico, diversificar operativas y sostener servicios de un mayor valor añadido.

Los datos de cierre de 2025 refuerzan esa lectura. Más de 36,5 millones de toneladas de tráfico total, más de 1,5 millones de contenedores, más de 2 millones de cruceristas y 2,6 millones de toneladas vinculadas al bunkering sitúan al sistema portuario de La Luz en una fase de consolidación y de crecimiento. Parte de este impulso está vinculado al contexto geopolítico adverso en otros corredores, que ha desviado tráficos y ha reforzado el papel del puerto como plataforma de tránsito, almacenamiento, servicios y redistribución. La clave, no obstante, está en lo que ocurra cuando el entorno se estabilice.

El foco se dirige hacia nuevas rutas con América, el potencial del Mercosur, la consolidación del entorno regional y nichos vinculados a la transición energética"

Desde la Autoridad Portuaria se introduce un mensaje de prudencia: no todo el tráfico captado en un contexto excepcional es estructural. Por eso, la estrategia para 2026 combina ampliación física con diversificación de mercados y actividades. El foco se dirige hacia nuevas rutas con América, el potencial del Mercosur, la consolidación del entorno regional y nichos vinculados a la transición energética, como la eólica offshore, la electrificación de muelles o la incorporación de combustibles más limpios. Además, el Puerto enfrenta un desafío clave: la disponibilidad de suelo para las actividades portuarias.

La expansión física no es un lujo, sino una necesidad estratégica para captar tráficos de mayor valor añadido y diversificar operaciones. Sin espacio suficiente, se limita la instalación de terminales especializadas, almacenes logísticos, plataformas de bunkering y áreas para la electrificación de muelles y la eólica offshore. La competencia portuaria global ya no se mide solo por calado o superficie, sino por capacidad de generar ecosistemas completos que integren logística, servicios marítimos y actividades industriales. La falta de terreno podría frenar la atracción de flotas internacionales y nuevos mercados. Sin estos desarrollos, la posición tricontinental y de nodo de escala que distingue a La Luz estaría en riesgo de desaprovechar su potencial geoestratégico. En consecuencia, cada metro cuadrado ganado no es solo infraestructura, sino oportunidad de crecimiento y diversificación.

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