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Opinión | El fútbol es otra cosa

Pedro García

Pedro García

Periodista deportivo

Cuando decidir también es competir

Luis García, esta mañana en la sala de prensa de Barranco Seco.

Luis García, esta mañana en la sala de prensa de Barranco Seco. / UDLP

Ha pasado más de un mes desde que Luis García hiciera pública -con el respaldo del club- la oferta de renovación. Coincidió en el tiempo con su distanciamiento del líder emocional del equipo: Jonathan Viera, ausente en el último partido en Cádiz por unas molestias en el cuello. Y cuesta no mirar atrás. A ese Viera que acompañaba siempre, que viajaba aunque no jugara, que entendía su peso más allá del césped. Siempre estaba. Hoy, en cambio, la sensación es distinta: donde antes había implicación y pertenencia, ahora asoma cierta distancia, una desconexión que no pasa desapercibida. La fractura entre jugador y entrenador es evidente, sí, pero también responde a uno de esos momentos que el fútbol, tantas veces, termina reconduciendo cuando el objetivo está al alcance.

Mientras tanto, la propuesta de renovación sigue guardada en un cajón: sin respuesta, sin avances. Silencio. Nadie pregunta demasiado. Nadie quiere abrir ese foco. El club, sin embargo, mantiene su hoja de ruta y ve en Luis García una apuesta de futuro, incluso al margen de lo que dicte el ascenso a Primera. Hay plazos fijados. También la posibilidad de romper, de forma unilateral, ese acuerdo verbal que hoy se sostiene en el aire. No sería la primera vez en la etapa presidencial de Miguel Ángel Ramírez. Y, sin embargo, esa aparente buena sintonía no se traduce en noticia. Como si el fútbol, una vez más, necesitara un detonante para confirmar lo que ya se intuye.

El precedente más cercano es el de Pimienta, que entendió que el proyecto no le llenaba y acabó saliendo con destino al Sevilla. Pero la memoria del club va más allá. Retrocede hasta Quique Setién. Aquel 18 de marzo de 2017 amaneció con una sensación extraña en el entorno de la UD Las Palmas. No era un día cualquiera. Aún quedaban diez jornadas por disputarse -todo se torció: una victoria, un empate y ocho derrotas-, pero el anuncio sonó a despedida anticipada. Setién habló. Y lo hizo con la serenidad de quien sabe que una decisión importante no tiene vuelta atrás. El presidente le pidió claridad, rapidez, una respuesta que permitiera planificar el futuro con o sin él. Cuando todo parecía encaminado, el cántabro dijo no. Ni siquiera una conversación profunda de última hora, en la víspera del partido ante el Barcelona (1-4), logró hacerle recapacitar. Setién se mantuvo firme y acabó aceptando la propuesta del Real Betis.

Puede que no sea el momento de abrir el debate sobre la continuidad del actual técnico. Pero en la UD Las Palmas hace tiempo que se trabaja lejos de la improvisación. Por eso no sorprende que el club ya piense en alternativas. Una forma de protegerse, de anticiparse. Incluso una opción que, por respeto a los tiempos, se mantiene en el anonimato y empieza a ganar peso en los despachos por delante del resto. Por si finalmente el exespanyolista decide cerrar su etapa en la Isla. O por si es el propio club el que opta por otro perfil. En cualquier caso, hay una idea que se mantiene firme: decidir con tiempo para competir mejor. Porque en este tramo final, más allá del ruido y la incertidumbre, todo sigue pasando por lo mismo: llegar con vida… y creer.

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