Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Veinte años de periodismo inspirador y necesario

Páginas del Pellagofio

Páginas del Pellagofio

La pregunta podría ser la siguiente: ¿qué hubiera pasado si no hubiera existido la revista Pellagofio? El mundo no se pararía porque ya sabemos que el mundo camina sin nosotros; pero los que la hemos leído estos veinte años sabríamos un poco menos de gastronomía, de agricultura, de pesca, de juegos o de expresiones orales casi olvidadas. Yuri Millares ha realizado un trabajo impagable desde el suplemento que publica cada mes LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas, y ahora ese trabajo salta en todos los buscadores cuando rastreas alguna información relacionada con Canarias.

Uno sueña con hacer lo que lleva haciendo Yuri todos estos años: coger la libreta, la grabadora y la cámara de fotos y salir a los campos o a embarcarme en una falúa con alguno de esos pescadores que todavía conocen los secretos de estas costas, los aparejos casi olvidados y el nombre de cada una de las peñas que se asoman en la orilla. También me iría para el campo y me pararía a hablar con los viejos agricultores sobre cómo plantar papas, cómo regar las lechugas o podar las parras, o sobre los barruntos para adivinar el tiempo con las cabañuelas ancestrales. Y hablaría con quienes conocen los productos del mar y de la tierra para cocinar siguiendo recetas casi olvidadas o agregando especias que nos llevan a emprender viajes proustianos por nuestra memoria culinaria.

Portada del Pellagofio del mes de mayo

Portada del Pellagofio del mes de mayo / La Provincia

Todo eso es lo que lleva haciendo Yuri estos años, y para conseguir ese logro, sobre todo en estos tiempos tan difíciles para el periodismo, hace falta valentía, disciplina y una paciencia infinita a la hora de conseguir que ese trabajo sea reconocido y remunerado. Porque es un trabajo que no puede hacer cualquiera. Yo me conformo con soñarlo, pero sé que para hacer lo que él ha logrado hacen falta muchos años -más de los que cumple Pellagofio-, muchas lecturas, muchas caminatas y muchísimas horas de observación y de silencio. Yuri calla casi siempre: mira, escucha, saborea, compara en su memoria, investiga, y después lo cuenta, y además busca colaboradores que aporten todavía más datos al tema que haya escogido para la entrega mensual de la revista.

Todo lo que hace es inspirador. Abre puertas cerradas a nuestra memoria y nos ayuda a que quienes leemos también recordemos y recuperemos las vivencias de nuestros antepasados. En mi caso, además, puedo dar fe de su trabajo cada vez que se ha acercado al Queso de Flor de Guía y cuando ha contado lo que hicieron mi padre y mi abuelo en La Bodega a la que él ha homenajeado y eternizado en esos buscadores. O en la hemeroteca en la que también están mis primeros libros y tantos y tantos testimonios de una Canarias que sí es real y reconocible, siempre contada desde el respeto y la admiración hacia nuestras tradiciones, destacando una y otra vez el valor de las tradiciones sin caer en los tópicos o en esos folclorismos en los que se pierden todos los que no saben y no quieren aprender.

Yuri Millares sabe, quiere aprender siempre un poco más y nos regala recuerdo y tradición, paisajes, y la vida de todas esas personas que engrandecen nuestras islas desde su pequeño trabajo diario. Pellagofio ha ido amasando sabiamente la memoria de Canarias con la sapiencia de un periodista que, además de estudiar para ejercer la profesión, salió a los caminos para buscar lo que se perdería si no se cuenta y se comparte.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents