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Corea del Sur y Canarias: 60 años de un vínculo forjado en el mar

La conexión se consolidó con el asentamiento de familias coreanas en la ciudad, segundas y terceras generaciones que crecieron en nuestras aulas y barrios

Actuación durante el Gran Fest, certamen que conmemoró los 60 años de la llegada de la comunidad coreana a Gran Canaria.

Actuación durante el Gran Fest, certamen que conmemoró los 60 años de la llegada de la comunidad coreana a Gran Canaria. / José Pérez Curbelo

60 años después de la llegada de la comunidad coreana a Canarias, es conveniente observar esta historia compartida no solo como un episodio ligado a la actividad pesquera y al crecimiento del Puerto de La Luz, sino como una relación que dejó huella. El aniversario es una oportunidad para reconocer una convivencia hecha a través del esfuerzo, la memoria y el encuentro entre dos pueblos alejados geográficamente, pero cercanos en valores.

La relación entre Corea del Sur y Canarias partió del mar. La llegada del buque Ganghwa 601 al Puerto de La Luz en mayo de 1966 abrió una etapa en la historia portuaria de Las Palmas de Gran Canaria. Cientos de barcos coreanos encontraron en nuestro puerto una base para sus operaciones pesqueras en el Atlántico. Aquella actividad contribuyó al desarrollo de Corea del Sur, que atravesaba enormes dificultades, y al crecimiento del Puerto y de la economía local grancanaria.

Muchos marineros coreanos encontraron en Canarias un lugar de tránsito; otros, un hogar definitivo. Los hay que descansan en el cementerio de San Lázaro"

El legado trasciende las cifras. Detrás de cada embarcación había personas que cruzaron océanos con la esperanza de construir un futuro mejor. ¿Les suena? Muchos marineros coreanos encontraron en Canarias un lugar de tránsito; otros, un hogar. Especial significado adquiere el recuerdo de los marineros coreanos que descansan en el cementerio de San Lázaro. Su presencia constituye una memoria silenciosa del vínculo entre Corea y Canarias. Aquellos hombres representan a una generación que contribuyó al progreso de su país lejos de su tierra. Recordarlos es un gesto de respeto histórico y un ejercicio de humanidad y reconocimiento hacia quienes ayudaron a tender puentes entre dos culturas.

La conexión se consolidó con el asentamiento de familias coreanas en la ciudad. Las segundas y terceras generaciones crecieron en nuestras aulas y barrios. En los colegios se mezclaron idiomas y maneras de entender el mundo, y se generaron amistades y vínculos. La integración de la comunidad coreana en Las Palmas de Gran Canaria enriqueció el carácter abierto y atlántico de la ciudad.

El embajador de Corea del Sur en España, Lim Soosuk, en la plaza de Canarias.

El embajador de Corea del Sur en España, Lim Soosuk, en la plaza de Canarias. / José Pérez Curbelo

El deporte desempeñó un papel importante. Hubo profesores coreanos de taekwondo que enseñaron a jóvenes canarios. Transmitieron conocimientos técnicos y valores asociados a la disciplina, el respeto, la constancia y el esfuerzo. No pocos de aquellos alumnos recuerdan enseñanzas que trascienden de lo deportivo y que contribuyeron a su formación personal.

Mucho antes

La cultura y la gastronomía completaron ese acercamiento. Mucho antes de la expansión mundial del fenómeno cultural coreano a través del cine, las series, la música o la cosmética, Las Palmas de Gran Canaria ya convivía con expresiones de esa cultura. Los restaurantes coreanos acercaron sabores y las celebraciones culturales despertaban curiosidad. Hoy, el auge global de la cultura coreana encuentra en Canarias un terreno receptivo.

La cooperación científica, universitaria y marina abre espacios de colaboración en la investigación oceanográfica, la biotecnología azul y la sostenibilidad pesquera"

La donación en 2025 de la escultura Greetingman a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria es de un profundo valor simbólico. La figura de ese hombre inclinado en señal de saludo, situada junto al parque Santa Catalina y el Puerto de La Luz, recuerda el origen marítimo de la relación y proyecta un mensaje de amistad. Hace unos días, el país asiático se ha vuelto a volcar con las Islas en la celebración del Gran Fest, un encuentro con actividades culturales, talleres y conciertos.

Las relaciones entre Corea y Canarias continúan ahora en otros ámbitos. La cooperación científica, universitaria y marina abre espacios de colaboración en la investigación oceanográfica, la biotecnología azul y la sostenibilidad pesquera. Este 60 aniversario no es solo una conmemoración del pasado. Es una invitación a fortalecer una relación que tiene raíces y proyección de futuro. Las Palmas de Gran Canaria, Gran Canaria, Canarias y el Puerto de La Luz deben reforzar el valor estratégico, humano y cultural de este vínculo con Corea del Sur.

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