Opinión | Miren a ver
Lentitud y burocracia en Canarias
Ciudadanía y empresas coinciden en que la administración funciona con una lentitud difícil de justificar en un contexto de creciente digitalización y demanda social de eficacia

La burocracia confunde a la ciudadanía y ahuyenta a los inversores. / Activos
La burocracia ha sido y es uno de los grandes obstáculos para el desarrollo de Canarias. Aunque el Archipiélago dispone de un régimen económico y fiscal diferenciado y de competencias autonómicas amplias, la ciudadanía y los empresarios coinciden en que la administración funciona con una lentitud difícil de justificar en un contexto de creciente digitalización y demanda social de eficacia.
Los procedimientos administrativos en Canarias se caracterizarse por una elevada complejidad documental, múltiples niveles competenciales y tiempos de resolución prolongados. La fragmentación institucional -ayuntamientos, cabildos, Gobierno autonómico y administración estatal- provoca duplicidades, retrasos y descoordinación. Para un ciudadano, obtener una licencia urbanística, acceder a ayudas públicas o resolver trámites relacionados con dependencia, vivienda o empleo puede convertirse en un proceso de meses e incluso años.
Cada retraso de las administraciones públicas implica menos competitividad, inversiones aplazadas y oportunidades laborales desperdiciadas"
Empresarios del turismo, las energías renovables o la construcción denuncian que sus proyectos quedan paralizados durante largos periodos. En un territorio condicionado por la insularidad y la dependencia del exterior, la lentitud administrativa tiene efectos severos. Cada retraso implica menos competitividad, inversiones aplazadas y oportunidades laborales desperdiciadas.
Canarias afronta dificultades para agilizar proyectos vinculados a programas europeos y estatales debido a la falta de personal técnico y a la complejidad procedimental. Hay recursos para políticas públicas estartégicas, pero la maquinaria administrativa no siempre logra transformarlos en actuaciones tangibles.
Déficit de funcionarios
Muchos departamentos operan con plantillas envejecidas, déficit de funcionarios especializados y alta temporalidad. La falta de renovación y modernización interna repercute en la gestión. Los trabajadores públicos señalan que el exceso de normativa y control interno ralentiza tareas rutinarias y genera una cultura defensiva donde evitar errores pesa más que resolver los problemas.

Una persona trabaja en una gestoría entre un ingente papeleo. / MANU MITRU
La burocracia afecta al acceso a derechos y servicios públicos fundamentales. En áreas como dependencia, vivienda social o ayudas económicas, los retrasos agravan situaciones de vulnerabilidad. Familias que esperan subvenciones, pacientes pendientes de reconocimiento de discapacidad o jóvenes que intentan acceder a programas de empleo.
La burocracia alimenta la desconexión entre la administración y la sociedad. La pérdida de confianza en las instituciones públicas tiene efectos profundos"
La percepción ciudadana sobre las instituciones se deteriora. La burocracia alimenta una imagen de desconexión entre la administración y los problemas de la sociedad. La pérdida de confianza en las instituciones públicas de la región tiene efectos profundos.
En Canarias existe la sensación de que la administración no logra responder con rapidez a desafíos urgentes como la emergencia habitacional, la gestión migratoria, la diversificación económica o la transición energética. La lentitud burocrática termina por condicionar la capacidad transformadora de las políticas públicas.
Tensiones financieras
El impacto económico tampoco es menor. Autónomos y pequeñas empresas, fundamentales en la estructura productiva canaria, suelen tener menos recursos para afrontar procesos administrativos complejos. Los retrasos en licencias, subvenciones o pagos generan tensiones financieras que afectan a los negocios pequeños y medianos.
Canarias debe modernizar sus administraciones y recuperar la confianza de los ciudadanos en el sector público para resolver problemas con eficacia"
La burocracia refleja también una cultura política y administrativa basada históricamente en el control formal, la acumulación normativa y el miedo a la responsabilidad. Reformar esa dinámica requiere voluntad política sostenida, inversión en capital humano y una redefinición del papel de la administración pública.
Canarias debe modernizar sus administraciones y recuperar la confianza de los ciudadanos en el sector público para resolver problemas con eficacia. Si la burocracia se convierte en un obstáculo permanente debilita el vínculo entre instituciones y sociedad.
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