Opinión | Décima avenida
Joan Cañete Bayle
De la épica a la inercia

Dos agentes de la Policía Nacional delante de la sede nacional del PSOE. el miércoles 27 de mayo de 2026. / Ricardo Rubio / Europa Press
Como dijo de forma pedagógica el jueves Eduardo Madina en la tertulia de la SER, para entender de forma cabal lo que está sucediendo alrededor del PSOE basta con imaginar lo que se diría desde la ciudadanía de izquierdas si lo mismo estuviese sucediendo en el PP. Es decir, si los dos últimos secretarios de organización hubieran pasado por prisión preventiva, si un expresidente (José María Aznar) fuera investigado por presuntos delitos de organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias, si la esposa y el hermano del presidente estuvieran en procesos judiciales, si el jefe del Ejecutivo no hubiese presentado Presupuestos en toda la legislatura, si el Gobierno no tuviera mayoría parlamentaria, si el PNV (el gran termómetro de la seriedad de la política española) hubiese bajado el dedo pulgar. Añádase a todo ello cuatro elecciones autonómicas perdidas de carrerilla.
No se trata de construir una clasificación de corrupción. El PP suma el mayor número de grandes macrocausas desde los años noventa (Gürtel, Bárcenas, Púnica, Palma Arena…) y una sentencia, la de la Gürtel, describe un «sistema de corrupción institucional» y dio por acreditada la existencia de una caja b durante años. La comparación sirve para evidenciar la situación límite del Gobierno de coalición de izquierdas.
Cada bloque ideológico tiene su imaginario, sus mitos y leyendas, su reflejo imaginado en el espejo. En la derecha, el mito es el de la eficacia en la gestión, la prosperidad económica, el PP resolviendo los desaguisados económicos del PSOE, a quien consideran manirroto, irresponsable y corrupto. En la izquierda, ven a la derecha como cutre, egoísta, ajena al bien común y corrupta, y se consideran fieles a sus (grandes) principios, la voz de la calle y representantes de una mayoría silenciosa, del patriotismo bien entendido. Como todo relato mitológico, poco o nada tienen que ver con la realidad estas construcciones de la realidad: son relatos cohesionadores y diferenciadores, la argamasa del nosotros y del ellos. La realidad, una amplia gama de grises, está repleta de ejemplos que desmienten y corroboran estos relatos.
La situación del Gobierno de Pedro Sánchez rompe el relato imaginario común de la ciudadanía de izquierdas. El argumento del lawfare no puede llevarse hasta las últimas consecuencias como hace el independentismo catalán si, como es el caso del PSOE, se es un partido de Estado. El argumento de que José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García son ovejas negras que obraban a título individual igual se sostiene judicialmente, pero políticamente cada vez es más insostenible. La justificación de que la obra de Gobierno, sobre todo en el campo social, debe ser defendida es papel mojado cuando el Ejecutivo no tiene margen en el Congreso. Solo queda el miedo a la alternativa y la mística que rodea a Sánchez y su manual de resistencia.
Es injusto para la ciudadanía de izquierdas la tesitura en la que se encuentra. El desmoronamiento del PSOE, del Gobierno de coalición y de su agenda convierten al bloque de izquierdas en un frente negativo: existe tan solo para que no gobierne la derecha. A medida que va perdiendo prendas de ropa en cada envite judicial, Sánchez tan solo tiene para ofrecer el hecho de que no es Alberto Núñez Feijóo y de que entre su larga lista de socios no se encuentra Santiago Abascal. Dicho de otra forma: Ábalos, Santos Cerdán, Koldo, Leire, Julito, la incapacidad de aprobar los Presupuestos y el desmoronamiento del bloque de izquierdas en cada elección autonómica es el precio a pagar para demorar unos meses, hasta el final de la legislatura, la llegada de Feijóo a la Moncloa con Abascal en la vicepresidencia.
Quienes creen en la mística del relato de Sánchez creen que su acreditada capacidad de resistencia guarda un as en la manga de cara a las elecciones generales que tarde o temprano sucederán. Igual sí, igual no. Lo que ya no es discutible es que si nada cambia hasta entonces el bloque de izquierdas no tendrá nada constructivo que ofrecer a la ciudadanía salvo que no es el bloque de derechas. Magro discurso, y con escasas posibilidades de éxito, cuando país tras país y elección tras elección queda de manifiesto que la extrema derecha no da el miedo que Sánchez y sus socios quisieran que generara. Miedo, lo que se dice miedo, da en lo que se está quedando el PSOE no ya para ganar a la derecha, sino para construir al menos una oposición firme si acaba sucediendo lo que cada vez parece más inevitable. n
- Ni Madrid ni Barcelona: la ciudad menos saludable de España está en las Islas Canarias
- Guía para moverse por Gran Canaria el día 11 de junio: cortes, guaguas y aparcamientos el día del papa
- Una madre escocesa muere en Lanzarote solo un día después de llegar de vacaciones
- Así es la casa cueva en venta en Guía por 46.900 euros: la vivienda de Gran Canaria que parece sacada del ‘Señor de los Anillos’
- Las fuertes rachas de viento obligan a suspender este sábado el festival Sonidos Líquidos en Lanzarote
- El Puerto de Las Palmas gana la batalla judicial al Colegio de Ingenieros de Caminos: el TSJC avala el nombramiento de la jefa de Proyectos y Obras
- Ángel Rodríguez: 'Cuando Luis García vea la locura de Fondos de Segura con la guagua sabrá lo que es la UD Las Palmas
- Agenda de la visita del papa a Canarias: horarios definitivos, rutas y carreteras cortadas