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La amenaza marroquí

Maniobras militares African Lion 2026 en Marruecos.

Maniobras militares African Lion 2026 en Marruecos. / La Provincia

Desde noviembre de 2020 los saharauis están recibiendo ataques selectivos -pero feroces - de las fuerzas armadas de Marruecos al mismo tiempo que la gendarmería de Mohamed VI endurece su persecución de todo lo que huela a polisario. Acaban de asesinar a tres líderes del Frente Polisario. La agresividad política y la presión policial aumentaron en 2022, después de la nauseabunda carta de Pedro Sánchez que dejó tirados a los saharauis. Contra lo que sostienen algunos este es un asunto que nos concierne a los canarios muy directamente. Porque debe entenderse que la solidaridad (traicionada) con el pueblo saharaui no responde únicamente una reacción sentimental o moral. Estar con los saharauis es también comprender que la ocupación militar -y al cabo civil - de su territorio supone uno de los tres vectores de la estrategia de desarrollo del país, y esa estrategia pretende transformarlo en el estado hegemónico en el norte de África. Y eso influirá inevitablemente en el futuro próximo de Canarias y en toda la región geopolítica del flanco sur de Europa, hasta el Sahel.

Casi acaba de empezar el Campeonato Mundial de Fútbol. En 2030, dentro de cuatro años, se celebrará una edición especial, porque seis países em tres continentes acogerán los partidos: Marruecos, España, Portugal, Argentina, Paraguay y Uruguay, aunque en los tres últimos solo se jugarán los partidos inaugurales. Marruecos ha entendido su participación como una oportunidad excepcional para relanzar su industria turística y por eso ha aprobado y ya está materializando un plan de inversiones de 3.500 millones de euros en su planta hotelera y en la reforma y rehabilitación de sus infraestructuras turísticas de las seis ciudades donde competirán las selecciones. Como es obvio su objetivo se centra en competir con la gran industria turística española y más concretamente, con Andalucía y Canarias, y calculan que se crearán en menos de cuatro años unas 25.000 camas. El año pasado Marruecos superó los veinte millones de visitantes (hace década y media no llegaban a la mitad) y sus ingresos por turismo crecieron casi un 18% (más de 10.000 millones de euros). El gobierno también negocia con compañías sanitarias y seguros para articular e impulsar una red de hospitales y clínicas de nivel internacional ofreciendo inversiones conjuntas, convenios y facilidades fiscales. A mediados de los años treinta Marruecos todavía contará con precios más bajos que Canarias pero su oferta habrá ganado muchísimo en potencia y calidad, mejorando la seguridad, la conectividad aérea, la atención sanitaria y la calidad alojativa de hoteles y villas.

El siguiente vector apunta a las fuerzas armadas marroquíes, a su crecimiento y modernización, que hunde sus raíces en la doctrina de seguridad de Hassan II, pero que con su hijo, Mohamed VI, han alcanzado velocidad de crucero. Es un lugar común que, apoyado por Estados Unidos e Israel, Marruecos, que gasta casi un 9% de su PIB en armamento y seguridad, podrá desafiar la hegemonía española en el Estrecho en unos diez años. La meta es construir unos ejércitos más operativos y eficaces que los de Argelia, el único país del norte de África que gasta más en material militar. Rabat ha concentrado el esfuerzo financiero y técnico en sistemas de defensa aérea, aviones de combate, flota de drones y, más recientemente, tanques. Las fuerzas armadas de Mohamed VI buscan crecer en calidad técnica y sus generales insisten en dirigir la inversión en tecnología militar avanzada y en crear una industria de defensa propia en colaboración - ya existen varios convenios - con Turquía y con la India. Es mucho mas inteligente el modelo de crecimiento militar de Marruecos -tutelado por Estados Unidos -que el de Argelia - cuya dependencia del precio de los hidrocarburos, que permite su escalada armamentística, resulta brutal --.

Machacar a los saharauis forma parte de un modelo de desarrollo económico que excluye las libertades democráticas y abusa de la mala fé. Un modelo perjudicial para los intereses de Canarias.

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