Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Un carrusel vacío

Un zoológico interestelar

'El día de la revelación' de Spielberg aterriza en cartelera junto a 'Pioneras' o BTS

'El día de la revelación' de Spielberg aterriza en cartelera junto a 'Pioneras' o BTS

Los gatos, cuando ven un bicho o un pájaro, hacen un ruidito muy particular que indica que se encuentran prestos para la caza. Se trata de un sonido parecido al que hace un personaje en el tráiler de la nueva película de Spielberg, El día de la revelación, cuando se supone que está hablando en el idioma de los alienígenas. Me hizo gracia la coincidencia y consideré que se le podía dar una oportunidad al filme después de haberme tragado decenas de veces el mismo tráiler. Se nota cuando hay dinero detrás de una superproducción.

Lo cierto es que yo sospechaba que acudía a la típica película “palomitera”, pero no podía imaginarme tal sucesión de topicazos. Persecuciones cutres en coche, personajes que sobran en el guion y, sobre todo, alienígenas estereotipados: pequeñitos, con el cuerpo diminuto y la cabeza grande y lisa, y ojos enormes y negros. Vamos, que resultan más originales los marcianitos de Toy Story. El resultado es un tremendo bodrio con alguna escena excepcional salvable. Steven Spielberg ha elaborado una especie de parodia de su propia filmografía.

Curiosamente, a finales de mayo, un poco antes del estreno de esta obra de arte, algunos medios de segunda y tercera fila recogieron las supuestas declaraciones de Hal Puthoff, un exinvestigador de la CIA que afirmaba que Estados Unidos mantiene bajo custodia ejemplares alienígenas de cuatro razas distintas que han recogido en diversos accidentes de naves que se han estrellado en la Tierra. Un poco antes de dichas declaraciones, el investigador Eric Davis ya había ofrecido incluso la descripción de cada una de las especies alienígenas; todas ellas, según afirmó, con aspecto humanoide.

En primer lugar, estarían los “nórdicos”, similares físicamente a personas del norte de Europa. Me los imagino como las repelentes criaturas de El pueblo de los malditos: pálidos, de cabellos rubio platino y gesto diabólico –esto último es de mi cosecha, pero ciertamente no puedo pensar en estas criaturas con rostros risueños e inocentes–. Nadie ha confirmado los poderes telepáticos o la “mente colectiva”, pero creo que tienen pinta de querer dominar el mundo. Toda esta cultura popular ha contribuido a que, de alguna manera, asociemos estos rasgos físicos concretos (palidez, cabellos y ojos claros) a maquiavelismo.

El segundo grupo supuestamente clasificado son los “insectoides”, muy parecidos a las mantis religiosas. Pero con rasgos humanos, no lo olvidemos. ¿Alguien recuerda a “Manny”, la mantis de la película de Bichos que trabajaba con su esposa, la mariposa “Gypsy”, en el circo de “P.T. Pulga”? Pixar debía de saber mucho más de lo que nunca admitirá en 1998, cuando se estrenó la película. En cierto modo, los insectos siempre nos han parecido lo más similar a especies alienígenas que podamos imaginar. Hagamos el experimento mental de imaginarlos a tamaño humano: el resultado no puede ser más alucinante.

En este sentido no podía faltar el tercer grupo: los “reptilianos”. Esos grandes protagonistas de la subcultura del conspiracionismo contemporáneo. Según dicen, ya dominan el mundo: tras cada gran político, hombre o mujer relevante en la historia, se esconde un reptiliano. El relato popular afirma que estos tienen la capacidad de cambiar de forma. Eric Davis, por su parte, se limita a describirlos físicamente: criaturas similares a lagartos, con piel escamosa y colas largas, que caminan erguidas y poseen extremidades humanas. Habría que preguntarse si algún gran dirigente yanqui que ha dado mucho que hablar en los últimos meses no pertenece a este linaje y su cuento comenzó al escapar de la jaula de seguridad del Pentágono, un poco como en las películas de Alien.

Por último, estarían los “grises”. Nuestros alienígenas favoritos, el gran clásico de la cultura popular: pequeños, calvos y con ojos enormes. ¿Qué habrían hecho Spielberg y otros iconos cinematográficos sin este perfil? La originalidad brilla por su ausencia, pero casi lo agradecemos, porque son irónicamente familiares, dentro de su extrañeza.

Hasta aquí la interesante clasificación. A mí me surgen muchas preguntas; por ejemplo, ¿por qué las naves extraterrestres siempre se estrellan en Estados Unidos? ¿Es que acaso en Marte y en Urano saben dónde se parte el bacalao en la Tierra? Claro; no iban a irse las criaturitas a Guadalajara o a Aragón. Si hay que conocer un planeta, pues vas a la capital del mundo, ¡qué menos! Son mentes preclaras, estos extraterrestres, pero deberían revisar su tecnología, porque, a este paso, los del Pentágono montan un zoológico interestelar. Y no querrán acabar como E.T., disfrazados de muñeca pepona.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents