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Opinión | Punto de vista

Romina Naranjo

Escritora

El estado de malestar

Hasta donde alcanza el malestar

Hasta donde alcanza el malestar / PsicoActiva

Leí recientemente, en este mismo medio, que la mitad de los canarios tienen problemas de salud mental.

Ante tan alarmante titular, indagué en el artículo y los números que arroja, más que preocupantes, son aterradores: “El Archipiélago es una de las regiones con mayor prevalencia de estas patologías, con 518 casos por cada 1.000 habitantes, frente a los 331 de media nacional.”

Sobrepasamos en casi 200 casos –que son personas, seres humanos, niños, mujeres, ancianos, hombres, jóvenes– a nuestra hermana mayor Ibérica, y eso contando con nuestra menor población y espacio en metros cuadrados de superficie.

Decir que es preocupante se queda corto.

Canarias, conocida mundialmente como las Islas Afortunadas, el lugar donde siempre brilla el sol, susurra el mar y te acaricia el Alisio, donde sus gentes sonríen y sesean con la calma de los sesenta minutos de sosiego extra que nos concede nuestra posición geográfica, donde se comen algunos de los platos más deliciosos del territorio nacional… está languideciendo de tristeza.

En nuestras aulas, nuestros adolescentes, cuentan ya con tratamientos para el estrés y la ansiedad crónica… ¡crónica, cuando no han terminado si quiera la Enseñanza Secundaria Obligatoria! Chicos y chicas que ya saben lo que es visitar a un profesional de la salud mental y supeditarse a un tratamiento para intentar paliar, entender y, en el mejor de los casos, silenciar, voces e ideas negativas que enturbian una mente que debiera ser todavía niña.

Empleos precarios, falta de oportunidades, lejanía de aspectos culturales y de interés formativo, precios abusivos en la vivienda, reparto justo de los recursos, dificultad para viajar allá donde poder enriquecerte en ocio… los canarios vivimos en un lugar de ensueño que, en ocasiones, resulta en una jaula, hermosa, cálida y bañada por el Atlántico, sí, pero igualmente cubierta de barrotes.

Nuestros trabajadores son menos valorados que sus homónimos peninsulares, y el hecho evidente de que el sector turístico sea quien lleva la voz cantante y el peso de la economía isleña hace que otros colectivos se sientan infravalorados y menos apoyados en cuestiones de subvenciones y ayudas laborales.

Pese a la reciente iniciativa aprobada sobre incluir psicólogos en los centros educativos, los casos de problemas derivados de la salud mental aumentan en Canarias de forma no proporcional a la cantidad de recursos y especialistas con los que se cuenta. Estamos muy atrás de poder evaluar y tratar las cuestiones que inquietan y enferman a los canarios, en todas sus franjas de edad.

El Archipiélago Canario se aleja del Estado de Bienestar casi tanto como parece estarlo de los números y oportunidades que conviven en la Península Ibérica; lo que hace que lleguemos a preguntarnos, ¿puede el paraíso de España mantenerse a flote cuando su salud mental amenaza con yacer a la deriva, ahogada en el mar que baña sus costas, y que es envidiado por aquellos que desde lejos, lo miran con deseo sin conocer la zozobra que habita en sus playas, en sus fiestas y sus gentes?

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