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Elecciones y nuevo orden

Pleno del Parlamento de Canarias.

Pleno del Parlamento de Canarias. / Andrés Gutiérrez / t

En la coalición gubernamental que integran CC y Partido Popular reina un optimismo un tanto pachorrudo. A menos de un año de las elecciones - la campaña empezará de facto en septiembre - las encuestas señalan que pese al crecimiento de Vox - que se ha moderado demoscópicamente - los votos alcanzarán, y si andan cortos, pueden sumar lo cuatro escaños de Agrupación Socialista Gomera y la Agrupación Herreña Independiente. La ultraderecha le podría quitar cuatro escaños al PP (o a la suma del PP y Coalición) y el actual bloque de gobierno conservaría la mayoría absoluta. Al frente la izquierda se desmorona. El PSOE sigue goteando diputados, Nueva Canarias obtiene un solitario diputado o desaparece, Podemos no consigue regresar a la Cámara. La fantasía de la gran coalición progresista capaz de proporcionar los escaños necesarios para investir a Ángel Víctor Torres -ahora serían trece o catorce - ni siquiera se la tragan los socialistas más ilusos. Ocurre hoy lo mismo que en las convocatorias y décadas anteriores: a la izquierda canaria no le urgen convergencias electorales, sino votos suficientes, y votos es lo que casi nunca han tenido. ¿La ASG es de izquierdas o de derechas? Porque, en efecto, gracias a la fuerza gomera prosperó un pacto de centroizquierda en 2019, pero también ha respaldado a CC en 2015 y en 2023. Todo sabemos que ASG es más trascendente: es casimirista.

En Canarias Vox se encuentra para crecer con las mismas dificultades que en Cataluña y en el País Vasco: la única opción no de izquierdas no es el PP. Con algunos matices (no menores) Coalición puede situarse en el ámbito del centro-derecha y aun debe contarse con varias pequeñas fuerzas en el ámbito municipal. Los nacionalismos de derecha y centroderecha han sido, desde un punto de vista territorial, el mayor obstáculo que ha debido superar Vox para fortalecerse. Los ultras entraron después de las últimas elecciones locales de 2023 en el gobierno de tres ayuntamientos, siempre negociando con CC y PP: Arona, Granadilla y Teguise, aunque en este último el único edil de Vox abandonó en pocos meses su partido. No existe ninguna coordinación política a nivel insular y regional. Tampoco ningún liderazgo más o menos discernible. Vox no ha rentabilizado -- y cabe razonables dudas de que lo haga - sus buenos resultados electorales de hace tres años. Por todo ello los voxistas representan una preocupación menor de Fernando Clavijo y sus compañeros, aunque no ocurre lo mismo con Manuel Domínguez, que no quiere negociar debilitado con Coalición el próximo año.

En general no suele ser indiscutiblemente positivo que los Gobiernos descuenten su reelección. Sin tensión, sin competencia, sin estímulos negativos, suelen satisfacerse y engolfarse en la complacencia o incluso posponer problemas o decisiones graves para más adelante. Sin embargo el contexto (político, económico, geopolítico) ha cambiado. Los efectos de unas elecciones generales bloquistas, plebiscitarias para uno y derogatorias para otros, pueden ser impactantes en la mayoría de las comunidades autonómicas, cuyos comicios, previsiblemente, se celebrarán muy pocos meses después. La toxicidad del ambiente político e institucional será irrespirable. Me temo que esto no será para el sistema democrático tan ligero y sencillo como un minué. En el caso de Canarias cuenta además otro factor. Los límites y contradicciones del sistema-país están llegando a un punto (turistificación, vivienda, salarios, degradación medioambiental, desigualdad, pobreza y exclusión social, crecimiento poblacional, desarrollo del nuevo REF) que solo podrán eliminarse o domesticarse sobre grandes acuerdos entre los principales partidos que asumirían un conjunto de programas como propios, estén en el gobierno o en la oposición, en cuatro o cinco asuntos primordiales. Ya nos podemos permitir reformas inacabables o inacabadas que desmonta o desprecia el siguiente al llegar al poder. Es imprescindible consensuar un new deal donde participen nacionalistas, socialdemócratas y liberales.

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