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Opinión | Punto de vista

Romina Naranjo

Vacaciones de verano, ¿para quién?

Las vacaciones de verano, a la vuelta de la esquina.

Las vacaciones de verano, a la vuelta de la esquina.

Con el cierre de los colegios y la pausa en las instituciones multidisciplinares de terapia infantojuvenil, el periodo estival comparece ante los canarios dejando una pregunta latente en el caluroso aire: ¿qué pasa con los niños?

Y es que para nadie es un secreto que la amplitud del verano conlleva más quebraderos de cabeza para las familias que el descanso prometido tras todo un curso de estudio y actividades extraescolares.

Cuando se cierra un ciclo y con él, los horarios que tan meticulosamente familias y centros han estipulado durante el curso se deshacen ante la promesa de sol, playa y desconexión de los despertadores, los padres y madres se encuentran ante la tesitura de continuar sus quehaceres incorporando a los menores a su día a día.

Ante una situación que propicia el desborde de la paciencia y la incapacidad de los progenitores ausentes para niños y niñas demandantes de juego y atención, ¿qué hacer?

El comodín de los abuelos o los campus de verano suele ser un buen asidero, si bien con el paso de los años el segundo se ha encarecido hasta convertirse en algo casi prohibitivo para la mayoría de los núcleos familiares y el primero es un recurso cuyo auge va perdiendo lustre a la luz de un hecho tan evidente como triste: la edad de jubilación es cada vez más alta y por ende, los abuelos y abuelas siguen trabajando.

Amén de estas situaciones, cabe señalar el aumento de alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, que representan el 13,27% , según los informes educativos oficiales del Gobierno de Canarias. Esta cifra representa un importante aumento en las islas, siendo que alrededor del 73% de estos alumnos se encuentra catalogado específicamente como alumno de Necesidades Educativas Especiales, ¿qué significa esto de cara al asueto veraniego?

El caos

Con el descanso de las terapias conductuales y pedagógicas, el oficio continuado de los padres y la falta de personal titulado para el trabajo con menores NEAE y NEE las familias canarias se hallan desbordadas, carentes de medios, ayuda y colaboración; ni institucional ni familiar.

Los niños y niñas que requieren horarios y disciplinas específicas se encuentran huérfanos de atención apropiada a sus necesidades en las aulas y campus de verano, donde a menudo jóvenes sin preparación se dedican a formar grupos heterogéneos, darles un balón y esperar que la pasión futbolera haga la jornada llevadera.

En los casos en que abuelos, tíos y demás familiares pueden adquirir el rol de cuidadores principales, a menudo no cuentan con herramientas específicas, lo que rompe la rutina y estabilidad de los menores, dificultando no solo el periodo vacacional, sino la posterior vuelta a los hábitos cotidianos de forma eficiente.

Canarias cuenta con una alta demanda de personal cualificado para trabajar con menores que presentan Necesidades Educativas Especiales, si bien esta choca de frente con la realidad de contrataciones externas o temporales, lo que provoca inestabilidad. La constante rotación de los profesionales afecta directamente a la continuidad y con ello, al seguimiento de los menores de forma pedagógica.

El reto educativo canario sigue siendo el mismo: que el personal disponible y la cantidad de alumnado necesitado de atención lleguen a un punto de encuentro; tanto durante el año escolar como, de manera acuciante y urgente, en periodo vacacional.

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